lunes, marzo 05, 2012

MORRISEY, UNA CREACION DE PABLO SCHANTON

Allá en los ochenta, en la pampa húmeda, cuando comenzó nuestra adolescencia, consumíamos con voracidad las revistas y los discos que llegaban de Capital. Pero pongamos algo en claro desde el principio: The Police era nuestro grupo y luego Sting fue nuestro solista. Como toda ambigüedad, apenas concedíamos escuchar algo de The Cure que nos intrigaba oscuramente.
De Morrisey y The Smiths, su grupo de entonces, apenas atesoro una frase que a la postre resultaría profética, leída en alguna nota perdida: “Cuelguen al maldito DJ porque la música que está pasando no tiene nada que ver con mi vida”.
Cuando en los noventa me vine a estudiar a Baires, comencé con una furiosa carrera para ponerme al día de todo lo que quería conocer. Y si, todos escuchábamos Bjork, Bowie, Beck, todos pronunciábamos la palabra DJ.
Pero hubo que esperar hasta que comenzara el Siglo XXI (2001) para que Leo García hiciera su debut mainstream, con un simpático mini disquito que traía el tema Morrisey, una joya pop, un temazo, hitazo radiable y a la vez, ultra codificado.
El autor de la letra o del poema, no es otro que el talentoso periodista Pablo Schanton quien cuenta la historia de un triángulo entre dos hombres y una mujer, con relación homo incluida.
Morrisey aparece aquí como el secreto inconfesable, en un triángulo de tres músicos alternativos, ella escucha Bjork, Bowie, Beck, ella repite la palabra DJ, pero sé que no sabe de Morrisey. Aquí Morrisey aparece como el guiño gay entre los dos hombres, y también el guiño musical, conocer algo que el resto no conoce, típico gesto snob y a la vez culto, que puesto en una canción pop funciona también como publicidad develando un secreto y un nuevo hábito de consumo para las masas: escuchar a Morrisey.
A partir de allí, milagrosamente, todo el mundo conoce a Morrisey, lo idolatra y el tipo ya es la tercera vez que viene a la Argentina. Ah, y como buen inglés culto, también dijo que las Malvinas son Argentinas.
Por eso digo que esta nueva pasión argentina se la debemos a la pluma afiladísima de Schanton y al talento melódico y la voz increíble de Leo García.
Mientras tanto, sonrío amablemente porque ya nadie se acuerda de Sting .
Todo pasa, como dice Don Julio y las modas, justas o injustas, cambian bajo el influjo de las mareas.

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