sábado, marzo 18, 2017

ALBERTINA CARRI: UN CROSS A LA MANDÍBULA DEL ESPECTADOR




Pasó en enero de 2001 o por ahí: un sábado a la noche yo cruzaba la esquina de Santa Fe y Callao y me topé con Salvador Roselli, un viejo conocido, guionista y director de cine. Nos fuimos caminando subiendo Santa Fe y tomamos unas cervezas cerca del Alto Palermo. Luego me dijo que se iba a encontrar con unos amigos en Palermo Hollywood y si quería acompañarlo. Lo acompañé.
Resultó que sus amigos eran otros directores de cine, también egresados de la Universidad del Cine. Si mal no recuerdo estaban Pablo Trapero, Rodrigo Moreno y Albertina Carri, entre otros.
Me llamó la atención esa chica flaquita, linda, que estaba a los besos con otra chica. Me gustó.
Pregunté quien era, no me sonaba para nada.
Un par de años después vino la conmoción que provocó el estreno de "Los Rubios". Ahí supe bastante más de ella.
Hija del sociólogo y escritor Roberto Carri y de Ana María Caruso, un matrimonio de la alta sociedad que militaba en Montoneros y que fue secuestrado, asesinado y desaparecido por la dictadura militar en 1977, cuando Albertina tenía solo 4 años.
En "Los rubios" Albertina se acerca a esa tragedia familiar con un enfoque poco convencional, entre el documental y la película de ficción.
Polémica, esa película marcaría lo que es una constante en su carrera: la amás o la odiás, la tomás o la dejás, pero nunca te va a resultar indiferente.
Parafraseando a Roberto Arlt, el cine de Albertina tiene la potencia de un cross a la mandíbula.
Luego vendría "Géminis" en donde hermano y hermana de una familia rica tienen una relación incestuosa, entre secreta y a la vez a la vista de todos. Una película al límite de lo permitido.
Subió la apuesta a todo nivel con "La rabia", en donde cuenta lo que no se suele contar de la vida en un campo de la pampa húmeda, donde lo bucólico oculta la traición, la locura y la muerte.
Realizó también varios cortometrajes, series para televisión y produjo mucho cine.
Este año volvió con todo a la pantalla grande con "Cuatreros", su apuesta más ambiciosa, otra vez cruzando los géneros entre lo documental, lo ficcional, el ensayo y una puesta en escena vanguardista, que nació como instalación y se transformó en película.
Allí va tras las huellas de Isidro Velázquez, el ultimo cuatrero famoso que tuvo la Argentina. Su elección no es casual: su padre Roberto Carri escribió un libro sobre Isidro, sobre el que se filmó una película. Isidro fue asesinado por la policía, Roberto Carri y el director del film, desaparecidos por la dictadura y la película, jamás volvió a encontrarse.
Tremendo punto de partida de lo que luego se convierte en una búsqueda alucinada que se termina transformando en una reflexión sobre la vida de Albertina. Su matrimonio y posterior separación con la escritora y periodista Marta Dillon, el nacimiento de su hijo Furio Carri Dillon Ros.
En Carri se ve una coherencia absoluta entre vida y obra, siempre al límite, siempre jugada. Es la revolución por otros medios. Aunque no le gusta hablar de su vida privada, simplemente pide hablar de sus films.
Fue Directora del Festival Asterisco (cine LGTB) durante tres años, la entrevisté por teléfono para la segunda edición en 2015 y ahora la volví a entrevistar personalmente, en su casa de Saavedra, para hablar de "Cuatreros" y lo que vendrá.
No se esconde, no se hace la estrella, me recibe amable pero elige cuidadosamente cada palabra, no te regala nada, no es escandalosa ni demagoga.
Me comenta que el Asterisco no se va a hacer más por ahora ( ...se sabe, cambió el gobierno y cambiaron muchas cosas...).
Y la frutilla del postre es que está terminando una película porno lésbica, solo de chicas (!!!). Me dice que le interesa ponerse a discutir la visión falocéntrica del porno tradicional y es también una manera hermosa, perfecta de hacer militancia por la diversidad sexual.
Otra vez: una coherencia total entre vida y obra, la contundencia de tomar todos los riesgos y no tenerle miedo a nada.
Una parábola perfecta, una obra imposible de ignorar.
Que va a hacer mucho ruido.

domingo, marzo 12, 2017

LA VERDADERA GRIETA

Esto empezó a fines de los ochenta, principios de los noventa.
La antinomia Soda vs. Los Redondos.
Pero la grieta era proclamada desde un solo lado: desde el de ellos, los seguidores de los redonditos.
Nosotros, los fans de Soda, los chetos, los putos, no odiábamos a los Redonditos de Ricota, es más, nos gustaba su música, aunque no tanto como la de Soda, claro.
Eso sí: nunca nos creímos su mística barata antisistema, su contracultura a la criolla, su marketing del no marketing.
Soda Stéreo (Cerati, bah) siempre jugó desde una ironía brillante con la idea de ser masivo, pop, integrado, marketinero. No había demagogia: nos vendía la mejor música sin pretensiones de mensajes superiores. Eran estrellas de rock, nos vendían eso y nosotros, felices, lo comprábamos.
El problema filosófico que comienza con el Indio y que luego derivó en horrores como el rock chabón, Pergolini, Cromagnon, etc, es la idea de que el artista es igual al público y de que el público también hace el espectáculo con sus cánticos, sus banderas, sus bengalas.
La futbolización del rock nacional.
El fabuloso negocio de vender ser un tipo común.
Y si, ellos cantaban siempre: Luca no se murió/Luca no se murió/que se muera Cerati/ la puta madre que lo parió.
Y al final Cerati se murió, hasta en eso fue más grande que el Indio: en morirse después de editar su mejor disco, sin ser responsable de la muerte de nadie. Siendo amado en América y en el mundo entero.
Hay una ética en toda la obra de Cerati, la de no mentir, no predicar, ser lo más inteligente y póetico posible, sin bajar línea política. Su política era ser el más grande artista posible.
Hay una ética rockera hasta en su muerte: muere como una estrella de rock, por los excesos, es el hombre alado que vuela cerca del sol y sol le derrite sus alas.
Es una parábola perfecta entre su vida y su obra, una coherencia absoluta.
No puede decirse lo mismo del Indio.
Predicador hermético,surrealista y millonario, que enloquece a una tribu de cabezas desangelados, que lo siguen como si fuera un profeta del Apocalipsis.
Y los lleva al Apocalipsis a muchos de ellos, porque esta no es primera muerte que se carga el Indio. Ya pasó con Walter Bulacio y los Redondos.
Y luego la carrera solista de ambos: Cerati  solista supera en calidad y vuelo a Soda Stéreo, aunque no en popularidad y convocatoria.
Al Indio se le nota que le falta Skay en sus discos solistas, aunque cada vez convoca más gente. Solo suena como un redondito sin ricota.
Si, Cerati se murió, pero ¿quién está más muerto de los dos?

domingo, marzo 05, 2017

EL GENIO EN LAS SOMBRAS




Este año se cumplen 20 años de la primera vez que escuché Audioperú.
El efecto fue inmediato: fascinación, adicción. Electrónica para bailar y saltar, pero con un touch dark, venenoso.
No es ni la pavada eufórica de los djs de moda, ni tampoco el excesivo autismo de los intelectuales del tecno. Ese descentramiento, esa falta de pertenencia a un género determinado, explica porqué Audioperú no explotó comercialmente todos estos años. Porqué Rudie Martinez no es idolatrado por las masas.
Y es que, desde sus comienzos platenses con Víctimas del Baile a principios de los noventa, hasta su desembarco en Capital, el Rudie no paró de crear bandas y obras maestras.
San Martin Vampires, Adicta, Maldonado, RR Orquesta.
Su música maneja un arco sorprendente de influencias que van del gótico al punk, del pop al rock y del house a la canción tecno.
Acaba de salir del horno la más reciente producción de Audioperú: Im your Mother, con 9 masterpieces de la mejor electrónica que se puede escuchar por estos lares. Y la más oscura.
Porque Rudie es un expresionista que no solo sabe hacer bailar, sino que vuelca sus pesadillas internas en esa música aparentemente inofensiva. Es como el Kafka o el Beckett tecno.
Un tipo que se basa en los decadentistas para escribir sus letras y que su libro favorito es "El corazón de las tinieblas" no es cosa de todos los días en el rock nacional. Ni en cualquier rock.
El nihilismo, el desprecio punk hacia el mundo, aparece en todas sus creaciones.
Tal vez eso explique la falta de éxito masivo.
O tal vez no, quien sabe.
Lo cierto es que Rudie es un genio maldito, de culto, que no hace mucho tampoco por ser amado. Seguramente no le interesa. Y hay gestos obsesivos que sin duda no colaboran para lograrlo, como cuando en todos los shows de RR Orquesta habla pestes de los Miranda! o hace el saludo nazi mientras canta.
Así es Rudie Martinez, el genio en las sombras.

viernes, febrero 17, 2017

PAPÁ ROCK



Hace muchos años, en una revista de cuyo nombre no quiero acordarme, entrevisté a Daniel Melero. Urgido por el furor de la música electrónica (lo ultimo novedoso que pasó en el rock) titulé la nota Papá Tecno, pese a las desmentidas del propio Melero. Se sabe, Melero integró el grupo pionero de tecno pop "Los Encargados" y bla,bla,bla.
Veinte años después, crecí un poquito, comprendí lo que decía Melero en toda su dimensión y viene como anillo al dedo para reflexionar, ahora que estamos festejando los 50 años del entrañable rock nacional.
La revolución y apuesta que encarna Daniel Melero va mucho más allá de un género. Es rock. Rock como sinónimo de contracultura, de quiebre. La historia tantas veces repetida del tipo que no sabía tocar una nota pero quería tocar. Y tocó. Tocó con los elementos que tenía a mano en ese momento de principios de los ochenta: un sintetizador. Claro que acá eso era como una herejía.Porque hasta esos años, Argentina atrasaba una década en cuanto a las tendencias del rock and pop internacional.
Se sabe, Melero toco entonces un sintetizador sin saber tocarlo, cantó sin saber cantar. Y lo putearon, le tiraron 20 kilos de fruta, lo echaron del escenario. La anécdota es mítica y ya ha sido contada demasiadas veces.
Pero entonces es Papá Rock, no Tecno, no pertenece a un género, pertenece a la transgresión primal del rock and roll, cuando todo el arte aconseja llenarse de conocimiento para luego vaciarse, Melero hizo al revés: empezó sin saber nada. Y eso le dió una libertad y una creatividad inusitadas.
Punk.
Luego produjo decenas de grupos fundamentales, hizo discos inolvidables, de rock, pop, tecno, punk, electrónica etc.
Y sigue, dale que va. Anoche tocó en Palermo teloneado por los RR Orquesta del gran Rudie.
Cerca de los 60 años, es un vampiro que se alimenta de la sangre joven y más que un cantante, es un performer, un crooner que recita mántricamente sus poderosas letras, de las más bellas y poéticas que ha dado el rock nacional.
La analogía obvia es: Melero es el Brian Eno argentino. Pero no, también es el David Bowie y el Morrisey, ¿porqué no?
Camaleónico, discutido, amado y odiado en partes iguales.
Forever young, forever under.
Papá rock.

viernes, febrero 10, 2017

MAR DEL PLATA

Extraordinario día familiar de playa hoy en la siempre hermosa Mar del Plata.
Ciudad en la que pasé siempre horas muy felices con parientes, amigos, gente luminosa.
Hoy veía la felicidad de mi niñez pasada renacida en la felicidad de mis sobrinos.
Volví a conectar como en mi niñez con el mar, fuente de toda belleza y energía.
Me bañé toda la tarde en el agua de temperatura perfecta, pese a que cada vez está más bravo, agresivo. Te revuelca de acá para allá.
Es que el mar es Uno con nosotros, no es que Dios está enojado y nos castiga con cuestiones climáticas. Somos nosotros quienes agredimos a la Tierra y ella refleja lo que recibe.
Por eso es necesario volver a conectar y ayudar.
Esta noche el ultimo asado familiar y a partir de mañana comienzo mi historia vegetariana.
Es un paso mínimo pero importante. Una pequeña contribución al orden cósmico.
Dejar de comer sufrimiento. Dar un pequeño ejemplo que sume adhesiones.
Que despierte conciencias.
El primer paso es el ultimo paso, dice Krishnamurti.
No va a dejar de haber muerte ni sufrimiento, pero ir hacia adentro también es ayudar al ecosistema.
Amén.

miércoles, febrero 08, 2017

50 AÑOS DEL ROCK NACIONAL



Se están cumpliendo 50 años de historia del querido rock nacional, tomando como referencia la edición de"La Balsa" de Los Gatos en 1967.
Anoche en Mar del Plata, como festejo veraniego del aniversario y en el hermoso predio del Museo Mar, los Babasónicos presentaron por última vez su show "Desde Adentro" que los llevó tocando el año pasado por todos lados, incluído el Teatro Colón.
El show fue mejor de lo esperado, tal vez el mejor de la decena de veces que los vi en vivo.
Es una especie de unplugged pero con muchos matices, son 7 músicos en escena que suenan como 20, reversionando los clásicos y no tan clásicos de los increíbles 25 años de música de estos hijos de Lanus.
Si algo les faltaba como corolario de una carrera única y brillante, sería mostrar destreza instrumental y la capacidad de reinventarse en vivo. Aquí está la prueba. Ya son perfectos, insuperables. Algo en lo que se destacaba especialmente Cerati, la perfomance, la versión en vivo, totalmente diferente a la editada en el disco.
Gustavo los debe haber ovacionado desde el cielo.
"Ahora no sabemos lo que vamos a hacer" terminó confesando Dárgelos anoche.
Hagan lo de siempre, magia. Tal vez ese disco de funk tan deseado. Quien sabe.
Lo cierto es que son mi banda favorita de todos los tiempos, la superación de todas las dicotomías entre rock y pop, entre vanguardia y popularidad.
50 años de rock nacional festejados con los más grandes: justicia poética.

lunes, enero 30, 2017

NO PASA NADA

Hay expresiones que son sintomáticas de una época. Definen un estado de cosas.
No pasa nada es, desde hace rato, la frase comodín que aparece en todas las conversaciones.
No pasa nada se usa como negación, pero si analizamos, es una doble negación: no y nada. Las dos negaciones se anulan y entonces es una afirmación.
No pasa nada quiere decir que algo pasa.
Lo que pasa es como si no pasara, va por debajo de la superficie, naturalizándose de a poco. Quitándonos el asombro. Y obviamente no es algo bueno.
Después de 12 años de esa dictadura del proletariado light que fue el Kirchnerismo, muchos nos hartamos y votamos a Macri. Queríamos un cambio y lo obtuvimos.
Pensé sinceramente que ese cambio no iba a ser el que nos advertían los K que iba a ser, la famosa campaña del miedo.
Quise ver, ingenuamente, en Macri a un estadista superador de las dualidades, propulsor de una nueva forma de hacer política.
Pasado el año de gestión, puedo decir con seguridad que me equivoqué.
Macri es el típico gestor neoliberal, que abre la economía, destruye el consumo, despide gente y eso hace que todos comiencen a tener miedo y a resignar derechos básicos.
No pasa nada. Pero, si, pasa que estos forros nos están cogiendo de a poco.
Lo veo en mi micro-universo que es Coronel Suárez. Lo vengo charlando hace un año con mi amigo Lea, el barman culto, buen tipo, inteligente, que me venía avisando lo que iba a pasar. Y hoy lo sufre el en carne propia: le recortan el laburo, le ponen más horas y responsabilidades por menos plata. Eso es el macrismo.
Y me siento triste, me siento cómplice de esta situación.
Lo veo también en otros amigos laburantes: Banana, Lucho, hasta la bibliotecaria del pueblo.
No pasa nada.
Lo veo en el franeleo asqueroso que le hace la obra social a mi tío, que necesita una válvula para su corazón enfermo que sale 600.000 pesos y se la vienen negando, poniendo en riesgo su vida.
Este era el cambio que votamos, menos de lo mismo.
No pasa nada.