domingo, diciembre 17, 2017

QUE PAÍS

Esta semana, después que escribí por acá del Masocrismo, Gustavo Moccero me encontró en un bar y me vino a saludar afectuosamente, hacía años que no me saludaba. De hecho, cuando murió mi viejo, me cruzó varias veces y miró para otro lado.

Gustavo Moccero, ex diputado, ex senador, ex candidato a intendente moccerista y kirchnerista , "empresario" de los medios suarense. Que creó y fundió 3 o 4 periódicos "progresistas". 
En un par trabajé yo.
Que siempre me pagó la mitad de lo que correspondía, en negro, sin vacaciones ni aguinaldo.
Me vino a hablar, como en una pesadilla, como en un deja vu, como en el eterno retorno, de que tenía ganas de empezar otro periódico, que me iba a avisar.
Este país de mierda genera estos zombies, que se guardan un par de años cuando pierden y vuelven a la actividad cuando huelen sangre.
Es que sí, ellos viven de la carroña, pero este gobierno les da de comer.
Son el hambre y las ganas de comer.
Todos. Lacras.
Luego fui al Supermercado Chino de mi barrio y el chino Marcelo me decía a los gritos que subieron todas las cervezas, que viene todo con aumento.
-¡Que país! ¿Porqué viniste a este país?- le dije socarronamente.
Ensayó algo parecido a una sonrisa, pero no contestó.

jueves, diciembre 14, 2017

Y GRACIAS PORVENIR

Feliz de cerrar estos dos meses de Deja Vu con el acompañamiento de una nueva generación de músicos suarenses.
Es lo mejor que hice en la radio este programa, así que a los 45 todavía se sigue aprendiendo.
Un año difícil, que todavía no se cerró, guarda sorpresas hasta el final supongo.
Pero también con muchos logros y avances a nivel profesional, espiritual y material.
Gracias por venir.

domingo, diciembre 10, 2017

DOS AÑOS DE MASOCRISMO






El que habló de masocrismo desde el principio fue Coco Osorio, el, como buen lacaniano, fusionó la palabra macrismo con masoquismo.
No le creí al principio. Yo, como muchos otros, votamos a Macri hartos del kirchnerismo, con la certeza de que si ganaba Scioli este país se convertía en Venezuela.
También es verdad que desde el minuto cero la mafia peronista salió a pedir saqueos, descontrol, caos. Ya los conocemos: o gobiernan ellos o te la pudren. No dejaron concluir su mandato a nadie no peronista: ni Alfonsín ni De La Rua.
En ese sentido, Macri representó una esperanza, la ilusión de un nuevo tipo de política que saliera de la grieta. Las señales que daba eran alentadoras: hablaba de zen y de desarrollismo.
La ilusión duró poco.
Más que acabar con la grieta lo que hizo fue profundizarla: declaró al kirchnerismo como mal absoluto, negándole cualquier virtud, haciéndolo culpable de todo.
La gente compró ese relato M orquestado por Durán Barba: un relato buena onda donde hay inflación, no llegan las inversiones, desaparecen 44 personas y un submarino, hay una guerrilla mapuche que debe ser aniquilada y la gente compra resignada y los sigue votando.
En ese sentido, zafamos de ser Venezuela pero vamos en camino de ser Chile: un país sin dignidad, que acepta mansamente un modelo capitalista salvaje, donde se detona a la clase media y los ricos son cada vez más ricos y los pobres con cada vez más pobres.
Y como toda compensación el masocrismo que te da: meter presos a los kichneristas.
Esto es una vuelta al menemismo, pero más sufrida: el turco te destruía también la industria argentina, te generaba desempleo, pero lo compensaba con el 1 a 1 y con un país sin inflación. Y todos contentos.
Acá no, acá es el sufrimiento por el sufrimiento mismo, sin anestesia, sin vaselina.
Y como un chiste masocrista, el presidente se lo pasa hablando de que hay que bajar los impuestos y lo único que hace es agregar más impuestos.
Y los genios del equipo económico se sorprenden de porqué no baja la inflación. Claro, si aumentás la nafta todos los putos meses, si las tarifas siguen subiendo, no hay que ser muy avispado para darse cuenta que la inflación no baja y no va a bajar.
Y si hay inflación las inversiones tampoco vienen ni van a venir.
La única innovación del masocrismo es el gradualismo: te rompo el ojete, te empobrezco, pero de a poquito.
La pregunta que surge naturalmente es muy simple: ¿cuanto masocrismo y gradualismo es capaz de soportar la Argentina?
El 2018 traerá algunas respuestas.

jueves, diciembre 07, 2017

LA ESCENA MUSICAL SUARENSE


El programa de radio me dio la posibilidad de conocer en profundidad la escena musical suarense, que nunca fue tan grande y diversa.
Desde el pop rock con voz femenina de Nake Yarará, al grunge de Generación X y del trash de Trágico Siglo, a la pachanga fiestera de Los Minions de Jamón y Queso.
Y hay más, mucho más, me hablan de muchas bandas que no conozco.
Sin duda influyó la Escuela de Música Municipal,  pero además cada cual tiene su proyecto para tocar covers de grandes bandas, como es el caso de Plug in y otras. O grupos que se forman por un par de semanas y luego desaparecen. Algunos incluso se vuelcan al jazz y a la música clásica.
Mucho solista de calidad: Francisco Peralta, Mati Dalmau, Martín Lavagnino...y siguen las firmas.
También hay una escena virtual e internacional, como son las canciones tecno pop que graba Gary Vazquez en soledad o Con lo puesto, el proyecto itinerante del Gaby Hoffmann, que recorre Sudamérica viviendo de lo que toca.
Ahora si que pasan cosas, muchas cosas en Suárez y estoy feliz de que Deja Vu sea uno de los pocos espacios que le dan lugar a la movida suarense.

lunes, diciembre 04, 2017

PATERZEN




Paterson, la película de 2016 de Jim Jarmush, es la mejor entre sus variadas obras maestras, lo que ya es mucho decir.
La historia de ese colectivero que escribe poemas y hace todos los días lo mismo, es fruto de una conciencia luminosa, compasiva, que nace del corazón y no de la mente.
Es Zen.
Y es Zen también ese espíritu repetitivo, que al principio abruma hasta que entramos en el estado correcto, como en la meditación. Porque parece que hace todos los días lo mismo, pero hay pequeños cambios, sutiles, imperceptibles al comienzo. Y cuando la película termina sorpresivamente, con la misma sencillez con la que empezó y transcurrió, la gente se queda sentada en las butacas, la magia impide levantarse.
También forma parte de una serie de películas que viene haciendo Jarmush desde hace décadas, desde un lugar marginal, de culto de la industria. Hasta necesita aportes de otros países.
Y lo que dice Jarmush es: no somos tan jodidos, no somos solo presidentes psicópatas, destructores de otros países, asesinos en serie.
La grandeza ética y económica de EEUU se asienta en tipos como Paterson, un chofer de bondi que vive con una iraní, que trabaja con un indio, que tiene amigos negros y que es feliz con lo que le tocó.
Y amamos la poesía escrita y, fundamentalmente, la poesía de la vida. Somos una especie rara de haiku.
Y al final, como no podía ser de otra manera, aparece un japonés, para terminar de cerrar el círculo virtuoso.
La mejor película del año pasado, de este año y de cualquier año.

FUGA X

Fin de semana inolvidable en el Museo de Ciencias Naturales.
Miles de personas visitando los dinosaurios y escuchando música electrónica experimental.
Todo mérito de Luis Marte.
Luchador incansable, que nunca se dio por vencido en la defensa de sus convicciones, paleobotánico y músico experimental, que unió sus dos pasiones y creó en 2001 este festival.
Que a veces se hizo, que a veces no, que a veces cambió de sede.
Pero siempre estuvimos y siempre vamos a estar.
Me emocioné anoche con un cierre espectacular, primero la sangre joven de Acid Goonies, con su dance retro futurista, adictivo y de gran calidad. Pareja genial que se anticipó en varios años al furor ochentoso de Stranger Things, yo fui testigo, ellos serían la banda perfecta de la serie.
Y el final con los veteranos de mil batallas tecno, los hermanos Satragno al mando de El Signo, que cerraron cantando Vuelta por el Universo.
Y todo fue perfecto.
Y no faltó nadie.
Gracias totales.

domingo, diciembre 03, 2017

ZAMA: CUANDO LA PELÍCULA ES MEJOR QUE EL LIBRO





Me resistí deliberadamente hasta hoy a ver Zama de Lucrecia Martel. Cuando existe tanto consenso crítico de que la película es una obra maestra, uno no quiere verse influenciado.
Más que, habiendo leído la novela de Antonio Di Benedetto, uno ya sabe lo que se avecina: dos horas de locura, angustia y sinsentido existencial.
Eso es lo que causa leer la novela y la mayoría de las obras de Di Benedetto, un escritor genial, redescubierto en las últimas décadas.
Particularmente Zama era una novela que pedía a gritos ser adaptada. Hay algo inconcluso en ese libro, algo que le falta. No es Beckett ni Kafka. Es un híbrido sudamericano que sugiere muchas cosas pero no concreta todas.
Luego de perder muchos años tratando de adaptar al cine El eternauta de Oesterheld, un proyecto que claramente no era para ella, Martel encontró en Zama el proyecto de su vida.
El imaginario de Di Bedenetto es muy compatible con el de Martel. Pero Martel es una autora.
No adapta, reescribe la novela.
Se sale del ocre asfixiante y nutre a la historia de sus obsesiones, le da una paleta de colores que la historia no tenía originalmente.
Incluso omite la escena de la novela que me parecía más cinematográfica, que es el momento en que Zama sale enloquecido de deseo y viola una indígena.
Es la mirada tan particular de una mujer que encuentra con, este, su cuarto film, su mejor película, una obra maestra portentosa que no creo que gane el Oscar, porque está muy por encima de lo que se requiere para ganar un Oscar.
Así también, el cine argentino se nutre de una de las mejores películas de su historia y de la historia del cine todo, porqué no decirlo.
Lucrecia Martel es genial, extraordinaria.
Y despiadada.


sábado, noviembre 25, 2017

LEYENDO LA ROLLING STONE




Este año estuve leyendo y disfrutando mucho la Rolling Stone Argentina. Me acuerdo hace como 20 años era una revista de mierda, mal escrita y reaccionaria, en cuanto a la movida y los grupos nuevos que se generaban todo el tiempo. En ese entonces, el faro era la Inrockuptibles Argentina.
Hoy es al revés: la Rolling Stone está buenísima y la Inrockuptibles es una garcha.
Tiene una prosa afiladísima, bombástica, rockera si las hay. En cada párrafo, en cada línea, una idea. Y un vocabulario exquisito. Como si escribieran drogados de felicidad. Líneas de lucidez y todos los colores psicodélicos. Una revista de rock que escribe rockeramente. Bien ahí.
Como el "Ulises" del periodismo.
Excelentemente editada, con plumas de todas las épocas, en donde resalta mi tocayo Pablo Plotkin, que me hace acordar a mi otro tocayo, Pablo Schanton, mentes brillantes si las hay, lo más lejos que se puede llegar en crítica cultural. Lo más lejos que se puede llegar dentro de la mente.
Ahora, para salir de la mente, el zen.
O MiraventZen.
Ponele.