jueves, noviembre 01, 2018

VIAJE ALUCINADO






"Las hijas del fuego" de Albertina Carri, que se estrena hoy en el Gaumont y el sábado en el Malba, es una de esas películas de culto que ama recomendar Tarantino. Como una cruza de Easy Rider con Crash, con película porno lésbica, feminista, militante.
Y a la vez, es imposible de definir.
Artefacto vanguardista, película que no se parece a nada, abre nuevos caminos y confirma a Albertina como una cineasta única en el mundo.
Con la excusa de salir a dar su propia versión de como se debe filmar el porno lésbico, Carri construye un relato coral, una road movie lisérgica por los bellísimos caminos del sur argentino, todo reforzado por un uso prodigioso del sonido y la música.
Es notable y violento el contraste entre las escenas de sexo explícito y la voz en off de tono ensayístico poético, que es una marca de la autora.
No todos los momentos me gustaron de la misma forma: algunos me irritaron, otros me excitaron, algunos me incomodaron y otros me conmovieron.
La directora y guionista se caga deliberadamente en la necesidad de ser verosímil y también políticamente correcta. Los pocos personajes masculinos son horribles y patéticos.
Pero más que ser interpretada en clave feminazi, me parece que la película debe ser leída como un canto a la libertad más allá de la orientación sexual, como un derecho al goce para todes.
Anarquía de los sentidos, de la belleza, del placer.
Y también un homenaje salvaje a las posibilidades ilimitadas del cine.
Es sin duda la mejor película de Albertina, la más ambiciosa, la más personal y feliz.
Al menos en el cine argentino, nunca nadie se atrevió a tanto.

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