domingo, noviembre 04, 2007

ZEN Y EL ARTE DE LA HARAGANERIA

Irse, renunciar a todo no es tan complicado.
Está bueno eso de no hacer nada y ver que nos pasa.
Y no pasa nada, se puede vivir así, haraganeando toda la vida, sin preocuparse por el mañana.
Pero lo verdaderamente difícil es saber volver. Volver con algo mejor que cuando nos fuimos.
No apegarse a nada, tampoco al desapego.

1 comentario:

Anónimo dijo...

estuve leyendo tu blog. me parecio muy bueno. sigo pensando que escribis muy bien. te vi en suarez la otra vez y me dije por primera vez. por qué no. aun te conservo en mi corazon. y se que vos también.
muy lindo todo. dante