Mi tío Chiqui, el hermano mayor de papá, murió joven de cáncer. Tengo pocos recuerdos de el, ya que era un niño cuando falleció. Apenas unos chocolates largos y rosados que eran importados de Holanda y que me traía cuando iba a Buenos Aires. Era mi padrino y yo en ese entonces me parecía mucho a el físicamente y también intelectualmente. Después de su fallecimiento, con 9 o 10 años me dediqué a revisar su biblioteca repleta de libros de política de tendencia conservadora y best sellers. Milagrosamente rescaté de ella los cuentos completos de Edgar Allan Poe con traducción y prólogo de Cortázar, La muralla china de Kafka, Una temporada en el infierno de Rimbaud y Desde el jardín, el best seller de Jerzy Kosinski que cobró fama mundial por la película que protagonizó Peter Sellers (que no vi).
Todos estos libros aún los atesoro como un regalo en mi biblioteca y me quedó grabado el libro de Kosinski porque, recuerdo perfectamente, tiene una escena homosexual bastante truculenta que asombró al niño que yo era.
Traigo el tema a colación porque hoy sale una nota excelente en La Nación motivada por el hecho de que Guillermo Francella está protagonizando la obra teatral basada en el libro y la película. La historia detrás del éxito es que aparentemente el libro es un plagio de otro polaco que no se conocía en el mundo y que todo lo que escribió Jerzy Kosinski era con ayudín de otros. El fue un inmigrante ilegal que escapó de su Polonia natal y escaló asombrosamente en la sociedad de Nueva York (como le pasa al protagonista de Desde el jardín), para luego, cuando se destapa la farsa, terminar suicidándose.
Y hablando de falsificadores, que gracioso que Francella haya elegido semejante historia para prestigiarse con un protagónico en calle Corrientes. Es colosal y asombroso el recorrido de las últimas décadas del hincha de Racing más famoso, primero como actor de humor chabacano, luego subiendo la vara para finalmente tirarse de cabeza a hacer papeles más dramáticos.
Pero, pienso yo, Darín hay uno solo, digo el chanta porteño sin formación que primero hace reír y después logra cualquier tipo de personaje y cae bien parado. Francella es muy gracioso, un cómico autodidacta, pero como actor dramático me parece que no le da el piné, es simplemente mediocre.

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