Cuando llegué a Buenos Aires en los años noventas era muy común ver gente practicando Tai Chi en las plazas y parques. Ahora ya no se ve tanto. Décadas después practiqué un poco esta meditación en movimiento sin entender que estaba haciendo.
Recién leyendo y practicando las meditaciones activas de Osho comprendí: si estamos alerta, atentos a los movimientos del sensei para reproducirlos entonces estamos en el aquí y ahora.
Es como la meditación del corazón, para realizar los movimientos correctos hay que estar presente, conciente.
Yendo aún más lejos: la esencia misma de la meditación es observar sin juzgar, ser simplemente el testigo. Eso se puede aplicar a cualquier actividad de la vida diaria: caminar, correr, nadar, incluso coger.
La cualidad de hacer algo vacío de pensamientos es meditación.
El famoso sexo tántrico no es otra cosa que usar la energía sexual para meditar, sin acabar nunca, solo estando presente, observando toda la situación. Eso puede durar horas..
Ser el vigilante que se vigila a si mismo.
Eso que llamamos Dios es un mar infinito y eterno de conciencia.
Just watch, watch, watch.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario