domingo, agosto 30, 2026

LA GLORIOSA QUINTA B

Pasé mi niñez viviendo en Garibaldi 314. Enfrente está la plaza y al lado de casa la esquina inmensa de Lamadrid y Garibaldi en donde estaba la Florería Commisso. Allí vivían y trabajaban mi amigo Pablo Commisso, sus hermanos Javier y Tito, sus padres y su abuelo Chicho. Con Pablo tenemos la misma edad y jugábamos juntos en mi casa, la suya o la plaza. Pero un día la mayoría de los Commisso decidió volver a Mar del Plata, de donde eran originarios. El contacto con Pablo comenzó a espaciarse, cada vez nos veíamos menos hasta que en un momento lo perdí de vista por muchos años. 

Lo volví a encontrar en 2017 y resulta que se había convertido en el maestro heladero más prestigioso del país. Un artista de culto adorado por la farándula que va y se saca fotos con el como si fuera Messi. Tiene una heladería sencilla que se llama "IL Calabrese" en homenaje a Don Chicho. Sencilla por fuera pero por dentro vas a encontrar las cremas heladas más exóticas, artesanales y deliciosas del país.

Siguiendo por Garibaldi, cruzando Lamadrid llegamos al club Blanco y Negro. Curioso nombre que, cuenta la leyenda, los fundadores decidieron bautizar así para ser totalmente inclusivos. Mi viejo me hizo socio del club desde chico. El iba a tomarse el cafecito con sus amigos y jugar a las bochas. Comencé a jugar al básquet para congraciarme con el que era fanático, pero la verdad es que nunca me gustó ese deporte y por ende era horrible jugándolo. Luego probé con el voley que me gusta un poco más.

Pero obviamente lo que más disfruté siempre fue el fútbol. Era un niño freak, nerd, me pasaba gran parte del día leyendo ficción, jugando al ajedrez o estudiando pero cuando me cansaba cruzaba a la plaza donde siempre se armaban divertidos picaditos. Y me gustaba y me iba bien, tenía una buena gambeta corta y sabía dar buenas asistencias aunque era bastante morfón.

Creo que fue en 1985 que comencé el secundario con 12 o 13 años y se ve que a todos se nos alteraron las hormonas juntos porque caímos en Blanco y Negro y nos anotamos para jugar en la quinta división.

Fue tal la convocatoria que tuvieron que armar dos equipos: la quinta A con los pibes que ya venían desde chiquitos y la quinta B con los vagos que caímos a ver que onda.

Nos juntó el DT en la cancha y nos hizo jugar un rato mientras nos observaba. Y así armó el equipo:- el cabezón es el que sabe, gritó y me dio la 10. Juan Cruz Medina Bello de 8, Fernando Leonhardt de 9, los punteros eran el Laucha Gonzalez Lies y el hoy doctor Saccomano. De 5 el Mocho Ruiz, atrás el Mac Fernández, Marito Lindner y el Colo Ordoñez al arco. Eso es lo que me acuerdo mas o menos, me faltan detalles y jugadores.

La campaña fue desastrosa, perdíamos siempre 6 a 0 o 7 a 1. Yo sacaba del medio y me quería gambetear a todos, pasaba a uno, a dos y el tercero me la sacaba, contrataque de ellos y gol. Y así siempre. Una vez que íbamos perdiendo 1 a 0 armé una jugadita y me hicieron penal pero no lo quise patear porque tenía miedo de errarlo y que me putearan. Nadie se quería hacer cargo de tirar hasta que vino el Mac corriendo desde el fondo y lo metió. 1 a 1. Ese fue el único partido que no perdimos.

También me acuerdo que jugábamos en la cancha grande y me hacían patear los corners pero no tenía fuerza y la pelota no llegaba hasta el área. Una vez que fuimos a jugar a Pigué contra Peñarol entrando al área me gambeteé a dos, se la toqué al 9 que solo tenía que devolvérmela y era un golazo. Pero se enredó y no pasó nada. Yo ya tenía miopía y me las arreglaba para jugar sin anteojos pero esa vez unas chicas me empezaron a gritar desde la tribuna, me piropeaban y provocaban. Francesitas hot. Me acerqué al alambrado y hablé con ellas pero las veía borrosas, nunca supe si eran lindas o feas, flacas o gordas.

El que juega al Fútbol 5 o a la Play no tiene idea cabal de la emoción que es jugar un partido de verdad, Tampoco lo entendió Borges que dijo esa boludez de 22 tipos atrás de una pelota.

El cuerpo, la emoción real, es otra cosa. Como dice la inscripción al frente del club: Arte y Sport.


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