lunes, enero 30, 2017

NO PASA NADA

Hay expresiones que son sintomáticas de una época. Definen un estado de cosas.
No pasa nada es, desde hace rato, la frase comodín que aparece en todas las conversaciones.
No pasa nada se usa como negación, pero si analizamos, es una doble negación: no y nada. Las dos negaciones se anulan y entonces es una afirmación.
No pasa nada quiere decir que algo pasa.
Lo que pasa es como si no pasara, va por debajo de la superficie, naturalizándose de a poco. Quitándonos el asombro. Y obviamente no es algo bueno.
Después de 12 años de esa dictadura del proletariado light que fue el Kirchnerismo, muchos nos hartamos y votamos a Macri. Queríamos un cambio y lo obtuvimos.
Pensé sinceramente que ese cambio no iba a ser el que nos advertían los K que iba a ser, la famosa campaña del miedo.
Quise ver, ingenuamente, en Macri a un estadista superador de las dualidades, propulsor de una nueva forma de hacer política.
Pasado el año de gestión, puedo decir con seguridad que me equivoqué.
Macri es el típico gestor neoliberal, que abre la economía, destruye el consumo, despide gente y eso hace que todos comiencen a tener miedo y a resignar derechos básicos.
No pasa nada. Pero, si, pasa que estos forros nos están cogiendo de a poco.
Lo veo en mi micro-universo que es Coronel Suárez. Lo vengo charlando hace un año con mi amigo Lea, el barman culto, buen tipo, inteligente, que me venía avisando lo que iba a pasar. Y hoy lo sufre el en carne propia: le recortan el laburo, le ponen más horas y responsabilidades por menos plata. Eso es el macrismo.
Y me siento triste, me siento cómplice de esta situación.
Lo veo también en otros amigos laburantes: Banana, Lucho, hasta la bibliotecaria del pueblo.
No pasa nada.
Lo veo en el franeleo asqueroso que le hace la obra social a mi tío, que necesita una válvula para su corazón enfermo que sale 600.000 pesos y se la vienen negando, poniendo en riesgo su vida.
Este era el cambio que votamos, menos de lo mismo.
No pasa nada.

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