lunes, mayo 11, 2026

LEER YA NO ES LO QUE ERA


Aprovechando que en Buenos Aires está todo el circo anual de la Feria del Libro se me ocurrió picantearla un poco con algunas ideas locas que me dan vueltas por la cabeza hace rato.

En la Antigüedad era muy difícil leer y escribir, era para los poderosos únicamente: sacerdotes y reyes. No muchos más.

Así, en la India están los Vedas y los Upanishads que son enseñanzas sagradas escritas poéticamente. Igual, el Hinduismo dice que cuando una enseñanza religiosa llega a la letra escrita, ya es decadente.

La forma auténtica es la transmisión oral, porque el conocimiento divino implica más las miradas y los silencios que lo que se está diciendo en palabras. Importa la energía que se transmite.

Incluso Osho, que es contemporáneo, nunca escribió un libro, solo se la pasó dando conferencias en vivo y directo. Pero sus seguidores tuvieron la inteligencia como para filmar y grabar esas charlas. De ahí salen los cientos de libros de Osho. El mismo dice en un momento que en lugar de estudiar los textos sagrados estudiemos la vida. Porque todos los textos de todas las religiones reflejan conciencias iluminadas y alguien que no lo está puede entender cualquier cosa de esas palabras.

También si vamos a los primeros poemas épicos de la Humanidad como el Gilgamesh o La Odisea, eran escritos que cantaban el origen de una nación y que escribía el poeta oficial para sentar las bases míticas de determinada civilización o imperio.

Volemos hacia el presente: nunca se editaron tantos libros como ahora en toda la Historia del Mundo.

Ya no importa si el texto es épico u religioso, ahora cualquier boluda o boludo se cree lo suficientemente interesante como para escribir un libro de ficción, poesía o ensayo.

Ni que hablar de los famosos y sus biografías.

Libros de cocina, libros de jardinería, libros de cualquier cosa.

Es la democratización absoluta de la lecto-escritura y a la vez su momento más imbécil.


 

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