Una tardecita de domingo de 1992, viviendo y estudiando en CABA, pasé por lo que hoy es la famosa en todo el mundo librería Gran Splendid y en ese entonces era el Cine Teatro Gran Splendid. Estaban dando "La peste" película de Luis Puenzo y adaptación del clásico de Albert Camus.
Pensaba seguir mi camino como si efectivamente me persiguiera la peste cuando alguien me chistó desde la boletería. Sorpresa, era un petiso que yo conocía de Suárez, había trabajado de quintero para mi abuelo y también había tenido un bar adonde íbamos con mis amigos cuando estábamos en la secundaria. El bar se llamaba "Ali Baba" y también creo que en otra etapa se llamó "Xanadu". Íbamos a tomar algo, jugar al pool y también recuerdo haber visto algún recital ahí mismo.
Lo cierto es que el petiso (no recuerdo su nombre) me contó rápidamente que ahora manejaba el bar 24 horas de la gigante estación de servicio que está en la esquina de Avenida Libertador y Lacroze y que esa estación era de Luis Puenzo, el director de cine ganador del Oscar y que por eso tenía entradas gratis para ver "La peste" y entonces me invitó a verla. A caballo regalado no se le miran los dientes pensé y entré al Gran Splendid. Eramos 3 o 4, supongo que los demás también eran empleados de la estación de servicio.
La película fueron las dos horas y media más largas de mi vida, todo un delirio caro y pretensioso, adonde no se entendía mucho y encima el bajón entendible que es ya de por si la historia.
Salimos todos en silencio y el petiso tomando la voz de mando musitó un triste y resignado: que peliculón... el resto no acotamos nada más y me despedí de el. Nunca más lo vi.
Puenzo había ganado mucha guita y prestigio con "La Historia Oficial" una película más o menos pero que fue la primera en tocar el tema de los hijos apropiados por la dictadura. Por eso le dieron el Oscar. Entonces el tipo sacó chapa y todo el mundo le daba guita para filmar lo que quisiera y grandes actores internacionales accedieron a filmar con el.
En ese sentido Puenzo es un ejemplo paradigmático del viejo cine argentinos: gente con pretensiones literarias que en lugar de escribir novelas filma películas sin saber filmar.
Ya estaba naciendo ahí la respuesta a tanta mediocridad con "Rapado" de Rejtman y un par de años después nacería lo que se dio en llamar el Nuevo Cine Argentino.
Según tengo entendido, Puenzo también dirigió desastrosamente el INCAA durante la presidencia de Alberto Fernandez y son de esos tipos que siempre andan dando vueltas chapeando con su estatuilla dorada.

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