viernes, julio 01, 2016

PLANETA ELECTRÓNICO



Este año, cuando estalló la muerte en la Time Warp, mi viejo me preguntó: ¿esa es la música que te gusta a vos?
Uff, como explicarle a mi viejo, a mis amigos, al mundo.
Como resumir estos más de 20 años de pasión con la música electrónica.
Decir tal vez que el punchi punchi arengador y demagogo de algunos DJs masivos no se parece en nada a otra electrónica más experimental, más arriesgada artísticamente hablando y claro, también mucho menos masiva. Es que el género electrónico contiene una pequeña multitud de subgéneros, en una amplia paleta de colores, donde hay para todos los gustos.
La foto de mis héroes y amigos, de los músicos electrónicos, tiene unas pocas horas. Pasó anoche, en el cierre del ciclo Búsquedas Sonoras, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Fue un cierre emotivo y algo triste ya que después de una década del ciclo, 5 años en el CCEBA, las autoridades decidieron que se acabó uno de los escasos lugares donde esta música se podía escuchar. Gratis y hasta con alguna cerveza de regalo.
Hablemos entonces del mentor, cálido y generoso anfitrión: Luis Marte, músico y paleobotánico, 51 años y 25 de carrera en la electrónica. Que trabaja de siempre en el Museo de Ciencias Naturales y un día, en 2001, creó el Ciclo Fuga en el mismo Museo. Que luego fue cambiando de sede y este año está por verse donde se realiza.
Hablemos de Luis como el esforzado músico que creó su propio sello para comenzar en los noventa a editar su música y la de otros compañeros de ruta, que luego en 2006 creó Búsquedas Sonoras ante la necesidad de lugares para tocar esta música. Del que nunca se da por vencido y ahora se mudará al Rojas con un ciclo de Pop Electrónico.
O hablemos también del groso músico que tiene más de 30 discos editados acá, en Europa y en Japón. Discos techno como el último, con un groove atractivo y otros mil veces más inaccesibles como la serie de sonidos que grababa en Catedrales y luego las convertía en música.
La veta más pura y dura de la experimentalidad electrónica se cruza con la música contemporánea, con la evolución natural que generó la mal llamada música clásica. Los grandes compositores de hoy tienen muchos puntos en común con la electrónica. Aunque en mi experiencia, conocí algún personaje de ese mundo que enseguida subestimó a nuestro planeta electrónico y chapeó con sus estudios y pergaminos para luego aburrirnos con su recital acusmático, lleno de lugares comunes new age.
Así las cosas, este es mi planeta, mi mundo, un mundo pequeño, hecho de héroes de carne y hueso a los que les cuesta conseguir lugares donde tocar su música.
Lejos, muy lejos de las fiestas caras, de las drogas sin chequear y del agua mineral a cien pesos la botellita.
Hagan la prueba de darse una vuelta por el planeta electrónico: se están perdiendo algo fascinante.

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