sábado, octubre 03, 2015

MATAR




Llegados los cuarenta uno se vuelve sobre sí mismo, fundamentalista, más viejo pero casi punk. Ya no tiene ganas de que le cuenten más ningún cuentito.
También reflexiono mucho sobre el recorrido de mi vida y sobre mi genealogía, mi linaje.
Definitivamente pertenezco y amo a los beatniks, los hippies y conecto la onda acá con el rock nacional.
Pero cuando en los sesenta y setenta en Europa y EEUU había movimientos contraculturales que pedían por un mundo libre, con sexo, drogas y rocanrol, con todo tipo de elección sexual, acá se cagaban a tiros.
Es comprensible que Latinoamérica era un territorio mucho más injusto socialmente, lo que prendió la mecha para que exploten varias bombas. Pero igual no me alcanza para identificarme.
Me identifico con hagamos el amor y no la guerra.
Pero ¿matar gente para construir un mundo mejor? Puedo entender el furor por Cuba y el Che Guevara, el David que se le cagó de risa al Goliat yanqui, pero igual no me termina de cerrar.
¿Poner bombas para hacer la revolución?
Para mí el que pone bombas es terrorista.
Pero el famoso relato épico kirchnerista nos cuenta que en los setenta hubo una generación maravillosa, idealista, que quiso cambiar el mundo y fue salvajemente reprimida y asesinada. Hoy ellos son algo así como los Héroes de la Patria y los milicos asesinos están todos presos.
Bien, de acuerdo, pero se olvidaron de enjuiciar y apresar a los responsables de la guerrilla terrorista: Montoneros, ERP, etc.
Porque sino puede pasar que muchos piensen que no se está haciendo justicia o que usan la justicia sólo para vengarse. Sumale que los hijos de los desaparecidos cobraron todos indemnizaciones millonarias y consiguieron trabajo en el Estado.
Obviamente, haya habido uno o siete mil desaparecidos, es un crimen que debe ser castigado. E incluso había gente verdaderamente brillante entre los desaparecidos, como mi admirado Rodolfo Walsh.
Pero por ahí se olvidan que la mayoría de los argentinos no tienen ningún desaparecido en su familia y que entonces los cuarenta millones están bancando la glorificación de una minoría de terroristas que desafiaron la ley y atacaron incluso a un gobierno constitucional que era peronista.Como este gobierno.
Raro, todo muy raro y hay mucho miedo de cuestionar estas verdades impuestas porque se corre el riesgo de ser tildado de reaccionario, gorila, facho. Parece que para hablar de estos temas hay que estar loco.
Así que yo no tengo ningún problema en hacerme cargo de mi locura.
Y como todo loco, decir la verdad.

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