viernes, septiembre 18, 2026

SOL DE SAN JUAN

Después que murió la Pupi habíamos jurado no tener más perros con mi vieja. Mucho sufrimiento.

Pero eso es el ego también: no amo porque cuando muera la perra voy a sufrir. Lo mismo se puede aplicar a cualquier persona. 

Y a todo, porque todo en esta vida es impermanencia, cambio.

Hace más de dos años apareció mi sobrino Lucca con una cachorrita a la que bautizamos Sol. El Lucca es mendocino pero había ido a una quinta de una amiga de su madre en San Juan y se encontró con muchos cachorritos recién nacidos. Entonces eligió a Sol y dijo: se la vamos a llevar a la abuela y el tío. La trajo en sus manos en un viaje en auto de más de mil kilómetros.

Cuando entendí eso, entendí que debíamos aceptar el obsequio. La voluntad de Dios habló a través de la inocencia de un niño.

El Taoísmo habla de Wu Wei, la doctrina de la no acción: actuar sin forzar, fluir con el curso natural de las cosas y no intervenir artificialmente en los procesos.

Osho lo dice más simple todavía: no te cruces en tu camino.

Porque el ego, la mente, la voluntad tiene muchos deseos y quiere forzar las cosas, en cambio el Ser que nos habita debe fluir con la corriente, no nadar contra ella como el salmón.

Obviamente todos los extremos son malos, tampoco hay que tirarse a esperar que pase algo y que nos coman los piojos. También pasé por eso.

Simplemente estar en estado de alerta, atención, el estado meditativo de no mente para poder ver que quiere la vida de nosotros, no que queremos nosotros de la vida.

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