domingo, septiembre 13, 2026

CUMBRES SEXUALES 95/98

Ya instalado en Avellaneda y habiendo terminado mal la Agencia, no retomé cine. Empecé 1995 con dos trabajos. Por un lado trabajaba en el call center de Radiollamada, los beepers, antes que se impusieran los celulares. Y también comencé a dar clases de ajedrez en el programa instancias educativas complementarias de CABA.

Para ese año comencé la relación más de novio, más seria, más larga y más intensa sexualmente hablando. Yo tenía 23 y conocí una mulata de 19 con la que tuvimos piel desde el minuto cero. Una mestiza, morena al estilo Julieta Ortega, no tan fina pero obviamente más joven. Más pulenta.

Me encantaba recorrer todos los telos de Capital y prenderme fuego con ella. No era tanto la cantidad sino la calidad, no era tanto la duración sino la intensidad. Con ella siempre estaba caliente, cosa que no me pasó con casi ninguna. Mi deseo sexual siempre fue tan freak como yo.

Después de un par de años largos me empecé a sentir culpable porque ella me veía como su futuro marido y padre de sus hijos y lo mío era puramente sexual. También en esa época se me cruzaban aventuras y tentaciones por todos lado. Comenzó el típico periodo de irte separando por etapas hasta el corte final. Fue doloroso para ella y para mi.

Pero el 98 me tenía reservado algo mucho más impactante.

Después de un par de años me harté de dar clases y renuncié, pero seguí con el call center, de hecho es el laburo donde más duré en mi vida. También comencé a escribir en la revista cultural V de Vian.

Ese verano de inicios del 98 fui con un amigo a El Living.y conocí una chica más grande que yo. Ni linda ni fea. Rara. Empecé a salir con ella al toque. Era counselor y casi diseñadora gráfica. Lo que pasó sexualmente con ella solo lo pude comprender décadas más tarde. Garchábamos por horas y yo nunca acababa. Ahora te digo que eso era sexo tántrico pero en ese momento no tenía idea ni me importaba. Recuerdo que ella me hizo probar el vino New Age y yo en ese entonces pensé que era el vinito. Cualquiera.

Habiendo tenido un recorrido espiritual por décadas ahora entiendo que ella tenía un estado de conciencia elevado y activó mi lado zen. Yo notaba que algo raro pasaba pero no tenía la menor idea de que era. El Tantra usa la relación sexual como una meditación, las energías se potencian y se elevan al cielo y el semen que no se eyacula potencia el viaje místico. Por eso podíamos coger dos o tres horas seguidas sin parar. 

Eso podría haber terminado en el Nirvana, el Despertar, pero no. Cuando llegó el fin del verano ella me cortó. Sin razones, sin explicación. Enloquecí como si me hubiesen sacado la droga más hermosa y adictiva. Volví a la noche. Iba a Cerneba, el centro de estudiantes de rio negro y levantaba siempre. Me emborrachaba, tomaba merca, fumaba porro, mezclaba cualquier pastilla con alcohol. Lo que pasaba era que buscaba prolongar ese estado elevado inusual. Comencé el CBC de Historia en Avellaneda, después me pasé a Antropología pero nunca rendí nada. Me llamaron de una Agencia de Publicidad pero no prosperó. También me llamaron de Editorial Perfil y comencé a meter notas en la chismosa Semanario. Un amigo me recordaba la otra vez en joda que tal vez mi crisis se desencadenó cuando vi a la Pradón en bolas en su mejor momento. Era el Mundial 98 y Gasalla hizo que la pintaran toda desnuda con los colores de la selección. Estaba fuerte pero era muy vulgar. Otra escena farandulera que recuerdo intensamente es cuando me mandaron a la filmación de la película Cómplices solo para sacarle de mentira a verdad a Oscar Martinez si se había separado de Mercedes Morán. Le tuve que hacer todo un rodeo chamuyero hablando de cine y de teatro para finalmente hacer la pregunta del millón. También estaba Leticia Brédice que era hermosa y no pude resistirme a hacerle un par de preguntas. Nos sentamos sobre un sommier y me descolocó absolutamente lo lanzada. Yo sabía que estaba de novia con el productor de la película y me asusté, le hice un par de preguntas y le dije gracias. Nada más? me dijo y huí de ella.

Empecé a pasar las noche en vela con la mente disparada a mil. La paranoia se activo y la pasé horrible hasta que pedí ayuda. Brote psicótico. Pedí unos días en el call center y también en Semanario. En Radiollamada lo entendieron pero en Perfil no. Cuando quise volver ya me habían reemplazado. Más adelante volverían a convocarme y a forrearme. No tengo idea porqué.

Comenzaron entonces años oscuros de distintos psiquiatras, diagnósticos y medicaciones.

La psiquiatría es una seudociencia que habla de enfermedades mentales cuando solo existen enfermedades del alma. Cuando solo existen avisos divinos que vienen a despertarnos. Empastillar a todo el mundo mata el dolor pero también el mensajero. Millones de zombies por el mundo que no sufren pero tampoco sienten. Lo más piola que encontré dentro de los ortodoxos son los psicoanalistas lacanianos.

Hoy, con el diario del lunes, comprendo que lo que pudo ser la iluminación se convirtió en una psicosis. Son las dos caras de la moneda. Lo dice el gran Joseph Campell: que el místico y el loco chapotean en las mismas aguas y mientras el místico flota juguetonamente el loco se ahoga. Es una idea muy parecida a la de Jung cuando le dice a Joyce sobre su hija: allí donde usted flota ella se ahoga.

De hecho Campbell y Jung fueron amigos y colegas.

Soy un místico que no estaba atento cuando llego la señal divina.

Va a haber una segunda oportunidad, siempre la hay, entonces ahí voy a estar alerta para recibirla.




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