miércoles, septiembre 09, 2026

TREINTA AÑOS DEL NUEVO CINE ARGENTINO


 


En 1991 cuando me fui a estudiar a Buenos Aires abrió la FUC, la Universidad del Cine. Pasé por su hermosa sede de San Telmo a averiguar precios pero era imposible para mi. No podía convencer a mi abuelo ni a nadie de mi familia de que pagaran fortuna para que yo me volviera Director de Cine. Eran tarifas solo aptas para chetos y niños ricos con tristeza. Decidí esperar una mejor oportunidad.

En 1993 se vino mi hermano Francisco a estudiar y mi abuelo sacó de la galera un tres ambientes en el centro de Avellaneda. Ese año rendí los ultimos finales en la UCA y me recibí de Técnico Universitario en Publicidad. A principios de 1994 rendí el examen de ingreso de la Escuela de Cine de Avellaneda y quedé. 

Lo poco que recuerdo de mi breve paso por la carrera de Dirección de Cine es al profesor de guión, un tocayo mío que decía: contar una historia es como contar ese chiste Juan y Pinchame se fueron al río, Juan se ahogó, quien quedó?

También recuerdo cuando el profesor de Realización Cinematográfica, harto de la barra brava que yo encabezaba de fanáticos de David Lynch, que decíamos que el cine argentino era una mierda y que Terciopelo Azul era la mejor película de todos los tiempos, nos dijo: vamos a ver una película argentina.

Acto seguido nos proyectó El Dependiente, de Leonardo Favio. La conmoción fue total. He vuelto a ver esa película muchas veces y la considero la mejor película argentina de todos los tiempos.

Presentamos guiones para hacer cortos en Super VHS, el mío fue uno de los aprobados y lo dirigí. Se llamaba "Reflejos" y era una mezcla imposible entre Borges y Subiela. Perdí el videocassette con los años y espero que nadie lo conserve.

En verdad llegué a filmar el corto pero no a editarlo. En el medio apareció el gordo Arenas, un ex compañero de la UCA que se quería lanzar con su propia agencia de publicidad y me reclamaba como creativo. Dejé todo por el viejo sueño estúpido de la Publicidad y el dinero fácil. Pero como todo tiene que ver con todo, la agencia del gordo estaba metida dentro de una productora de cine. No se como se había hecho amigo de ellos y le cedieron un espacio en un coqueto departamento que quedaba en el Bajo, sobre la calle Paraguay. Mi hermano Francisco entró de cadete.

La productora en ese momento trabajaba en lo que sería la película "El Censor" una historia ficticia escrita por Alan Pauls basada en la vida de Paulino Tato. La dirigió Eddy Calcagno y cuando la estrenaron en 1995 me gustó mucho. Debería volver a verla.

De esa oficina productora de cine y agencia de publicidad recuerdo cuando escuché por primera vez la voz cavernosa del Oso Dedovich, era la voz que decía: impresión dígito pulgar derecho, en La película del rey. También había un psiquiatra rebelde llamado Alex Tossenberger que armaba bardo haciendo el Des Bordar en el Borda y que años después vi que dirigió sus propias películas.

Resumiendo: la agencia fue un fiasco, una estafa menemista donde abundaba la cocaína y los sueños de grandeza. Un día el gordo se fue debiendo quedarse a Brasil y nos dejó colgados a mi, a  mi hermano y a los de la productora.

De esos meses de falso glamour recuerdo que al lado nuestro abrieron un bar bien cheto en lo que había sido una cochera subterránea. El bar se llamó Moon y la tarde que se abrió la calle estaba llena de modelos top, cuando iba para la agencia cruce una mirada y una sonrisa de amor inolvidable con Bárbara Durand. Iba mucho a Moon y recuerdo tomar un café con un playboy que estuvo casado con Nacha Guevara o algo así, que también tenía un curro publicitario y que me dijo: anoche fui a la inauguración de una disco nueva llamada El Living, estaba bastante bien pero viste cuando entrás al baño y hay olor a culo.

El inicio del Nuevo Cine Argentino se situa en 1996 con el estreno de la película "Rapado" de Martín Rejtman pero en verdad todo empezó mucho antes. La misma película de Rejtman, hito del cine independiente, se estrenó en festivales intenacionales en 1992 y es una obra maestra descomunal del minimalismo. Pocos diálogos, pocos gestos. Una especie de Ladrón de Bicicletas pero con motos que cuenta sin aludir directamente la crisis económica y moral en una Buenos Aires menemista. Protagonizada por un ignoto Ezequiel Cavia que presta su máscara imperturbable, aparecen en breves cameos Rosario Bléfari, Gonzalo Córdoba, Emmanuel Hourvilleur y Lucas Martí. También hay una canción que creo que es de Suárez.

Acostumbrados al cine muy hablado y politizado, poca imagen y mucha literatura, esa película marcó una revolución y un estilo que luego se replicaría hasta el hartazgo. Pero en 1995 ya nos había sorprendido la recopilación de cortos Historias Breves, concurso que organizaba el INCAA y que financiaba cortometrajes en fílmico a sus ganadores: ahí aparece Rey Muerto de una tal Lucrecia Martel, también el chiste feroz de Donde y como Oliveira perdió a Achala, que se burlaba de las leyendas del viejo cine argentino Olivera y Ayala. También recuerdo cortos de Burman, de Adrián Caetano y de Bruno Stagnaro.

Retrocedo en el tiempo a Mar del Plata 1988 cuando fui a ver "Lo que vendrá", la opera prima de Gustavo Mosquera R. Ese fue un antecedente posible, una película de ciencia ficción distópica bellamente filmada, aunque con un guión alegórico berreta que hablaba de la dictadura. Estaban Hugo Soto, Juan Leyrado, Charly García como el enfermero y claro, Rosario Bléfari.

Mosquera lo volvíó a hacer en 1996 con "Moebius", otra vez las mismas virtudes y defectos: belleza estética, escenarios urbanos apocalípticos y un irse al futuro para contar torpemente el tema de la dictadura y los desaparecidos. Ese fue el primer film financiado por la FUC y creó un quilombo. La Universidad del Cine te cobraba fortuna pero te garantizaba que cuando te recibieras iba a financiarte una película. Mosquera era docente de la FUC y ese supuestamente iba a ser un proyecto colectivo de los alumnos que el coordinaría,  pero en realidad se convirtió en el segundo largo de Mosquera que los usó a los chetos para que trabajaran a su servicio.

Se armó un quilombo memorable, hubo muchos que pusieron el grito en el cielo y la FUC se vió obligada a financiar otro largo en 1998 que se llamó "Mala Epoca" y que consta de cuatro mediometrajes.

Hitos del cine argentino que viví intensamente como cinéfilo y que hoy con este gobierno de mierda que está destruyendo la industria del cine, se vuelve necesario festejar.

No nos vencerán.


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