viernes, marzo 20, 2026

DROGAS, SALUD MENTAL Y ESPIRITUALIDAD




Hay una lógica comprensible en que cualquier ser humano sensible pruebe en cierto momento algún tipo de sustancia para alterar la percepción de la realidad. Odia su vida y quiere abrir las puertas de la percepción. Hay un alivio menor en las drogas legales e ilegales. No elevan tu estado de conciencia pero lo bajan. Es decir: te liberás un poco de la mente charlatana pero en lugar de despertar como un Buda o un Cristo bajás al nivel de un animal o un vegetal. Eso es lo que te hace drogarte.

Un día descubrís la meditación y te das cuenta que allí hay un camino profundo, gratis y sin consecuencias malas para la salud. Sin adicción.

El porro relaja, da risa y bajo sus efectos percibís detalles más sutiles de la realidad.  Pero luego viene el bajón y un rebote paranoico que te la regalo.

La cocaína te hace sentir poderoso, te libera de las ataduras mentales pero te esclaviza rápidamente. Vi caer muchos en esta trampa y los resultados son desastrosos. Primero brillan al hablar, actuar, coger, todo bien pero llega un momento en que sin la merca no pueden ni ir al baño a hacer sus necesidades.

Hay una correlación necesaria entre la droga y la enfermedad mental, un efecto bumerang. Uno se droga porque se siente mal y luego se siente mal porque se drogó.

También las personas que tenemos algún tipo de acelere mental parece que estuvieramos bajo los efectos de la mandanga y casi nunca es así.

Incluso a mi muchas veces me preguntaron si tomaba LSD por mi forma de actuar y jamás probé esa droga. La mente alterada produce drogas más locas que las que podés comprar. Y alguna vez que quise probar esos alucinógenos un amigo conocedor y bondadoso me lo prohibió porque psicosis más alucinación puede terminar muy mal.

El tabaco siempre me dió asco y los veo a todos desesperados si no fuman.

El alcohol es peligroso en exceso pero en particular el vino figura como una droga sagrada en muchas culturas. Muchos sabios bebían y se inspiraban, empezando por Rumi.

Y es que, dicen los que saben, un iluminado se vuelve un hombre común, vulgar, que se emborracha como el peor.

Hay que desconfiar de los sofisticados que nunca dejan el control.




sábado, marzo 14, 2026

¿NEURÓTICO O PSICÓTICO?

Se sabe, neurótico es cualquier persona común que no está loca pero tiene sus mambos. Eso, supuestamente, se arregla yendo al psicólogo o al psicoanalista. Hablando.

Aparte de los neuróticos, el psicoanálisis lacaniano divide la locura en dos tipos: una es la psicosis ordinaria que es un poco confusa, evanescente, se suele confundir con la neurosis porque el paciente pudo haber tenido algún brote psicótico, algún delirio, pero en un momento se estabiliza y funciona bien. Y un neurótico también puede haber tenido brote, delirio y seguir siendo un simple neurótico. Luego, a la locura más grave se la llama psicosis extraordinaria o florida. Esos casos son reconocibles a simple vista, son personas que no encajan en el mundo y que siempre terminan internadas en una institución psiquiátrica.

Escribí un librito de culto y sobrevalorado, llamado "He visto a Lucy" adonde contaba mi análisis con el famoso psicoanalista lacaniano Jorge Chamorro y mis delirios con varias famosas.

Empecé mi análisis en 2006. Chamorro al principio me consideraba un neurótico simpático que había tenido un brote en 1998 y que ahora deliraba con las bellezas hegemónicas. Yo venía de estar 5 años con un psiquiatra cretino que me había diagnosticado como enfermo bipolar y me había empastillado como un salvaje. Con el avance del análisis paralelamente me trataba el psicoanalista y psiquiatra Miguel Furman quien me fue sacando la medicación hasta dejarme con una sola pastilla. Hasta ahí todo bien.

Así como estaba, en 2009 me vine a dirigir a Suárez el periódico "Infosuárez" mientras que viajaba para verlo a Chamorro una vez por mes. Parecía que estaba todo bien, el final feliz del análisis. Pero en 2011 se pudrió todo. No pude manejar un tema de autoridad relativamente simple y mandé todo a la mierda.

Ahí volví a Buenos Aires a editar mi libro y todos mis contactos, incluido Chamorro, me dieron la espalda. Ahí también cambió mi diagnóstico, de querible neurótico pasé a psicótico ordinario.

Igual seguí tomando siempre la misma medicación y misma dosis: un antipsicótico (Ja!) con eso sigo estable hasta el día de hoy.

Abandoné el análisis con Chamorro defraudado como si el hubiese tenido la culpa de lo que me pasó. Una estupidez realmente. Y nobleza obliga, debo reconocer que su diagnóstico y sus palabras estaban en lo cierto.  Probé todo tipo de caminos ortodoxos y heterodoxos y no pude revertir el problema de fondo. Al menos hasta hoy todo lo que dijo Chamorro sigue vigente.

Así que estoy medio loco pero estable.

¿Es o se hace? preguntan ellas.


 


domingo, marzo 08, 2026

DOS MESES CON PIGLIA



Siempre leí y admiré a Ricardo Piglia: sus cuentos, sus novelas, sus ensayos, su síntesis perfecta entre Borges y Arlt, su lucidez política.

Teníamos una amiga en común, Marta, que en verdad era muy amiga de la mujer de Ricardo, Beba.

Durante años me contaba de ellos, de sus viajes y nunca nos cruzamos en la casa de Marta.

El encuentro finalmente se dio en las peores circunstancias.

Piglia se enfermó de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y estaba viviendo en su PH de Malabia, en Palermo Soho, acompañado de su esposa y un plantel de enfermeros y chicas que lo cuidaban.

Su mente permanecía inalterable, brillante como siempre pero su cuerpo ya no le respondía.

Parece que Marta le hablaba a Beba de mi y Beba a Ricardo. Un día apareció una propuesta de trabajo de ellos. Querían hacer el experimento de que yo lo cuidara a Ricardo, lo acompañara, le leyera y le hablara de ajedrez.

Sabía que iba a ser difícil pero acepté. Era Piglia.

Si mal no recuerdo, mi primer día de trabajo fue el 31 de diciembre de 2015. Mis viejos me hicieron el aguante y me esperaban en San Cristóbal para brindar.

El experimento fue que yo conviviera con el, las chicas lo sabían llevar y el era dulce con ellas, conmigo no tanto.

Si le leía no le gustaba como lo hacía, siempre estaba fastidioso.

Pensé mucho en esos días en su novela de ciencia ficción distópica "La ciudad ausente". Una mente genial atrapada en un cuerpo que no podía mover. Escribía en su computadora con un sensor que movía con los ojos.

Igual hubo grandes momentos, cuando me tiraba data de literatura, cuando me hizo leer "Alturas de Machu Picchu" de Pablo Neruda o cuando yo le llevé la columna que había escrito Pablo Ricardi en La Nación sobre la muerte del Profesor De Las Heras y se emocionó. También le encantaba que le pusiera en You Tube un recital en Holanda en que tocan Piazzolla y Pugliese con su amigo Gerardo Gandini que se manda una improvisación libre que a Pugliese no le gustó nada.

El viernes 4 de marzo de 2016 me habían pagado, salí por Malabia caminando al atardecer hasta Corrientes, paré en una pizzería a comer algo, lo pensé y me dije: Ya está, ya cumplí. Renuncio mañana. Seguí hasta el Konex en donde esa noche volvía el grupo Suárez.

Fueron tiempos oscuros, literalmente hablando, solo veía oscuridad. Me tiré de cabeza a la experiencia espiritual. En un momento hacía zazen en el Zenba, y entonaba mantras en Furaibo y con la gente de la Sokka Gakai.

Hasta que mágicamente cayó en mis manos un libro de Osho y después otro y otro. Todos me interpelaban, me hablaban de lo que me pasaba y me daban soluciones. Así me pasó y me sigue pasando con los libros de Osho. Incluso empecé a hacer sus meditaciones activas con Moksh y el me confesó que le pasaba lo mismo: es tan poderosa la energía que se desprende de esas palabras que prácticamente no podés leer otra cosa.

Ahí me di cuenta que no era escritor, ni periodista, ni publicista ni ajedrecista. Soy un místico y tanta oscuridad vino para revelarme eso: la luz de la conciencia.

La experiencia con Piglia me hizo tocar fondo y me llevó a la verdad. El alumno estaba preparado y entonces llegó el Maestro.


martes, marzo 03, 2026

PUBLICIDAD EN LA UCA


 


En 1991 me mudé a Buenos Aires para estudiar en la Universidad. Lo más lógico hubiese sido que estudiara periodismo o locución ya que estando en el Secundario, hice radio en la FM Cosmos. Pero bueno, yo nunca fui el de las decisiones lógicas. Además, había varios datos que me inclinaron hacia la publicidad que parecía la Meca para hacerse rico fácil. Cerati había estudiado publicidad y era genial, Fogwill se había llenado de plata siendo creativo para Agencias y el dueño de la Cosmos había amasado una fortuna rápidamente también en una Agencia de Publicidad.

Caí en una especie de Colegio Religioso reciclado que quedaba en Riobamba entre Juncal y Arenales. Ahí funcionaba la carrera de publicidad que duraba dos años y la de periodismo, que duraba tres.

Hoy día según tengo entendido la UCA llevó a 5 años, licenciaturas tanto de publicidad como de periodismo, lo cual es una estafa, con dos o tres años se aprende todo lo que hay que saber de estos simpáticos oficios.

Me acuerdo de la querible Directora del Establecimento, Teresita Riccitelli, que también daba alguna materia y me acuerdo también de algunos compañeros imborrables. El gordo Arenas, que unos años después puso una Agencia de Publicidad dentro de una Productora de Cine y los terminó estafando a los tipos que le prestaron el espacio y a mi también, que era su Director Creativo. Lo último que se del gordo es que huyó a Brasil. También había una parejita de chetos que se formó ahí mismo: Martín Jones (pronúnciese Youns) e Inés Lavallol (pronunciesé Yavayol). Calculo que se han casado y me los imagino rodeado de hijos y nietos en una mansión de San Isidro.

También había una flaca escopeta que no recuerdo como se llamaba que ya era periodista y fue durante años la productora estrella de Bernardo Neustadt y luego organizó un Festival de Cine de Mar del Plata, con resultados desastrosos.

Por supuesto que al ser la Universidad Católica teníamos materias religiosas y engendros impracticables como por ejemplo: Ética de la Publicidad.

Tardé dos años y pico en terminar la carrera y nunca fui a buscar el título.

Lo único que me quedó de todo eso es una especie de enseñanza marketinera de resonancias metafísicas: lo que mas te avergüenza, lo que querés ocultar de vos o de tu producto es lo que hace la diferencia. La publicidad debe poner el énfasis justamente en eso para triunfar.



lunes, febrero 23, 2026

HAMNET

 Dramón lacrimógeno hollywodense, igual la película "Hamnet" da en el blanco en lo importante.

El film es una aproximación ficticia basada en hechos reales de la vida de William Shakespeare. Se sabe que el bardo tuvo tres hijos y que uno murió de peste.

A partir de ahí la escritora Maggie O Farrel concibió un best seller donde intenta limpiar la imagen de la mujer de Shakespeare, llamada aquí Agnes. Recuerdo que en mi lectura afiebrada del "Ulises" de James Joyce una de las cosas que me quedó grabada en la memoria fue la versión que se cuenta allí de que la mujer de Shakespeare era una arpía que lo cagaba con todo el mundo incluido su propio hermano.

Con sororidad feminista, O Farrel va en contra de esa versión y pinta a una esposa y madre abnegada, bruja buena que ama y cuida a sus hijos y esposo mientras este comienza a triunfar en el teatro londinense.

El corazón de la película, lo que emociona sea o no real, es la pintura de gente buena que ama a sus hijos sufriendo una pérdida desgarradora y también se muestra lo difícil que es para un artista primero soportar el bullyng familiar y luego, cuando triunfa, poder estar presente en la vida de su familia aunque parezca un padre ausente.

Hamnet significa lo mismo que Hamlet por lo tanto otra teoría es que esta famosa obra fue escrita para exorcizar el dolor de la pérdida del hijo varón.

De eso van la novela y la película, producida por dos pesos pesados como Steven Spielberg y Sam Mendes, quienes confiaron la dirección del film a la realizadora china Chloe Zhao, ganadora del Oscar pero muy resistida por la crítica especializada.

No se si la cineasta china es poco sutil o si encuadra mal los planos pero la historia emociona.

Preparen los pañuelos.

lunes, febrero 16, 2026

ESTO TAMBIÉN PASARÁ


 


Parece nomás que se va a aprobar la Reforma Laboral y vamos a volver a los derechos sociales de la Edad Media. Es muy triste y horroroso lo que está pasando pero sobretodo para los laburantes que parecen apoyar a este presidente demente.

Tal vez yo no sea el más indicado para hablar de laburo, siempre fui un nene bien que cuando quiso no trabajó y vivió de rentas. Pero me es incomprensible la actitud de la gente a la que va a precarizar aún más esta reforma, quitando derechos y sumando obligaciones.

No me olvido también que esto no pasa por casualidad: el horrible gobierno de Alberto Fernández enloqueció al gran pueblo argentino y lo llevó a pegarse este terrible tiro en el pie.

Estos tipos no son ni liberales ni libertarios, son la derecha pura y dura de siempre, que en lugar de mejorar las condiciones de los trabajadores los esclaviza y baja la edad de imputabilidad para mandar a los pibes presos en lugar de darle oportunidades.

Esto es como si fuera la Dictadura Militar pero votada por la mayoría de la gente que cree estúpidamente que estos no roban y que al final de tanto sacrificio sus hijos van a vivir un futuro mejor. Error, es la misma mentira de siempre, se están robando todo y esto termina mal, muy mal.

Exactamente cuando Trump caiga se va a llevar puesto a Milei y a todos nosotros.

Se nota mucho que esto es simplemente una motosierra de venganza cuando le quieren sacar al cine orgullo nacional todos sus fondos no porque haya algún problema sino porque la mayoría de los artistas son de izquierda.

Pero bueno, en fin, esto también pasará, es el péndulo de la Historia, a veces se inclina hacia la izquierda, a veces se va hacia la derecha. Es el Juego de Mente, avanzamos 10 casilleros y ahora estamos retrocediendo 20.

Luego tendrá que volver un nuevo Perón a encaminar un poco las cosas.

Es que la política es el ego y no hay verdadera salida por ahí. Hasta que no haya un cambio total de conciencia no habrá verdadera evolución. 

Perdón por lo solipsista pero es así: la revolución será interior o no será.


sábado, febrero 07, 2026

LA PESTE

Una tardecita de domingo de 1992, viviendo y estudiando en CABA, pasé por lo que hoy es la famosa en todo el mundo librería Gran Splendid y en ese entonces era el Cine Teatro Gran Splendid. Estaban dando "La peste" película de Luis Puenzo y adaptación del clásico de Albert Camus.

Pensaba seguir mi camino como si efectivamente me persiguiera la peste cuando alguien me chistó desde la boletería. Sorpresa, era un petiso que yo conocía de Suárez, había trabajado de quintero para mi abuelo y también había tenido un bar adonde íbamos con mis amigos cuando estábamos en la secundaria. El bar se llamaba "Ali Baba" y también creo que en otra etapa se llamó "Xanadu". Íbamos a tomar algo, jugar al pool y también recuerdo haber visto algún recital ahí mismo.

Lo cierto es que el petiso (no recuerdo su nombre) me contó rápidamente que ahora manejaba el bar 24 horas de la gigante estación de servicio que está en la esquina de Avenida Libertador y Lacroze y que esa estación era de Luis Puenzo, el director de cine ganador del Oscar y que por eso tenía entradas gratis para ver "La peste" ; entonces me invitó a verla. A caballo regalado no se le miran los dientes pensé y entré al Gran Splendid. Eramos 3 o 4, supongo que los demás también eran empleados de la estación de servicio.

La película fueron las dos horas y media más largas de mi vida, todo un delirio caro y pretencioso, adonde no se entendía mucho y encima el bajón que es ya de por si la historia.

Salimos todos en silencio y el petiso tomando la voz de mando musitó un triste y resignado: que peliculón... el resto no acotamos nada más y me despedí de el. Nunca más lo vi.

Puenzo había ganado mucha guita y prestigio con "La Historia Oficial" una película más o menos pero que fue la primera en tocar el tema de los hijos apropiados por la dictadura. Por eso le dieron el Oscar. Entonces el tipo sacó chapa y todo el mundo le daba guita para filmar lo que quisiera y grandes actores internacionales accedieron a filmar con el.

En ese sentido Puenzo es un ejemplo paradigmático del viejo cine argentino: gente con pretensiones literarias que en lugar de escribir novelas filma películas sin saber filmar.

Ya estaba naciendo ahí la respuesta a tanta mediocridad con "Rapado" de Rejtman y un par de años después nacería lo que se dio en llamar el Nuevo Cine Argentino.

Según tengo entendido, Puenzo también dirigió desastrosamente el INCAA durante la presidencia de Alberto Fernandez y es de esos tipos que siempre andan dando vueltas chapeando con su estatuilla dorada.