En algún momento de los noventas compré y leí apasionadamente "Acerca de Roderer". El libro me deslumbró, me atrapó y al final me defraudó. Es que genera tanto interés en esa búsqueda epifánica de la verdad, de lo Absoluto, que al final la Revelación no aparece y Guillermo Martínez se va por la tangente. Claro, sino estaríamos hablando de un libro religioso y no de una obra de ficción. En esos días comenté esto con una chica que trabajaba en Clarín y le pregunté quién carajo era el tal Martínez. Ella me dijo que era un escritor de Bahía Blanca y que muchos lo consideraban un iluminado.
Guillermo Martinez se recibió de matemático en la UNS, luego hizo el doctorado en la UBA y más adelante ganó una beca postdoctoral y residió dos años en Oxford.
¿Entonces donde aprendió a escribir así? Es un outsider, un extraterrestre y supongo que los de Filosofía y Letras lo deben mirar con recelo. Porque además, con los años, Martinez construyó una deslumbrante carrera escribiendo novelas, libros de cuentos y ensayos. Además se cansó de ganar premios, ser traducido en todo el mundo y tres de sus obras fueron llevadas al cine.
También su maestría para con el género policial dotó, además, a su poderosa prosa de temas de la filosofía y la lógica y hacen pensar en una especie de nuevo Borges. Un Borges más completo, al que le encantan las mujeres y (presumo) también tener sexo con ellas.
Hablando de Borges: la novela "Crímenes imperceptibles" homenajea con astucia la genial idea detrás de "La muerte y la brújula" y la sitúa en Inglaterra. La novela ganó el Premio Planeta, fue traducida a 35 idiomas y trasladada al cine por Alex de la Iglesia en una producción internacional hablada en inglés y llamada "Los crímenes de Oxford".
Pero de lo que me quiero ocupar hoy es de su ultima novela, editada este año y llamada "Un crimen dialéctico".
Reaparece como en "Crímenes imperceptibles" el tema clásico del crimen perfecto pero todo matizado con una trama política que no escatima filosofía y lógica, además de misticismo y erotismo. La dialéctica perfecta, la pretensión de abarcar toda la experiencia humana. Tesis, antítesis y síntesis.
Martinez sube la apuesta y desafía los límites de sus propia escritura. No leí todas sus novelas pero esta es la que más me gustó. Como dice el Zen: la forma es el vacío y el vacío es la forma.
Masterpiece que pide a gritos su adaptación cinematográfica.




