Los X Generation somos hoy ya cincuentones. Nos define el libro del mismo nombre, la canción Loser de Beck y una película que se llamó Reality Bites y que acá le pusieron justamente: Generación X.
Uno de los íconos de belleza de mi generación fue sin duda la modelo Carola del Bianco. Nunca me obsesionó ella en particular pero hace poco la comencé a seguir en Instagram y me sorprendió ver que sigue siendo hermosa, en pareja con el mismo afortunado hace 30 años, con hijas rubias preciosas como ella y viviendo en la Patagonia en medio de la naturaleza, todo el sueño publicitario de los noventas hecho realidad.
Yo también quiero casarme con una rubia de ojos celestes, irme a vivir al Sur, vivir una vida meditativa y tener hijitas rubias preciosas.
Hace diez años o más nos encontramos con el músico y escritor Pablo Krantz a tomar algo por Las Cañitas y el había invitado a un amigo suyo, Matías, un antropólogo fachero, bien parecido.
Los tres orgullosamente Generación X, comenzamos a contarnos historias de perdedores. La mejor fue la de Matías. Dijo que cuando adolescente era amigo de Carola del Bianco y tenía onda con ella. Todos solteros, jóvenes y bellos. Entonces hacen una salida de a cuatro: Matías, un amigo, Carola y una amiga gordita.
En un momento en que las chicas van al baño, Matías re caliente le dice al amigo: Quiero hablar a solas con Carola pero esa gorda hija de puta no se le despega ni un segundo...
El amigo le hace una seña, Matías se da vuelta y ahí estaba Carola, que había escuchado todo.
De más está decir que la perdió para siempre.




