Si uno es verdaderamente religioso, espiritual, todo suma: lo que sucede conviene.
Si las cosas van bien, perfecto. Y si sale todo mal es el llamado divino que nos obliga a salir de la zona de confort y despertar.
Como no voy a creer en ella, como no voy a quererla si yo por mucho menos que una muerte trágica me estuve arrastrando décadas en las tinieblas.
Así que la estuve stalkeando durante años en las redes con curiosidad. Ella con su amado Yeshua, yo con mi amado Osho. Cada maestrito con su librito. Pero curiosamente lo que decía ella era compatible con lo que yo entendía.
Hasta que surgió lo del retiro en la selva misionera, cerca de las Cataratas del Iguazú y dije: es ahora o nunca.
Un lugar de ensueño ideal para un retiro de meditación.
Un grupo de jóvenes ABC1 en busca de paz. Yo el más viejo.
Ella divina y natural, secundada por su novio Maxi y su amiga Belén.
Me había animado como con nadie a adelantarle por mail mi pesar, no bien me conoció vino a hablarme directamente.
Todo eso generó ruido desde el comienzo en el grupo. Y en su novio, claro. Quién es este tipo? De donde se conocen? Porqué charlan con tanta confianza?
Yo incluso intenté desviar la atención concentrándome en una marplatense encantadora que también me gustaba, claro, no tanto como Liz pero Liz era inalcanzable y estaba con su novio.
Pero la marplatense desconfiaba, me preguntaba que relación tenía yo con Solari y me decía que la quería mucho. Y como si leyera mi mente me preguntó: Vos viste esa luz que irradia desde su mirada?
También había una santafesina a la que yo temía porque era muy extraña y ella en un momento se me acercó también intrigada a hablarme de la luz de Liz.
Eso fue hace más de un año. No nos vimos mas pero seguimos en contacto virtual.
No se donde está ni con quien está. Pero se que nos vamos a volver a encontrar.
Me da mucho cringe pero ahora si entiendo lo del hilo rojo y todo eso.
Lo de vivir una historia de amor perfecta, cuerpo y alma, una vez en la vida.




