Leyendo el Clarín de hoy me anoticio que escribieron y publicaron el libro sobre la galería de arte Belleza y Felicidad. Ahora falta que hagan la serie.
Las artistas pop multifacéticas Fernanda Laguna y Cecilia Pavón alquilaron la inolvidable esquina de Acuña de Figueroa y Guardia Vieja en lo que antes era una farmacia.
Dice la nota que Belleza y Felicidad existió entre 1999 y 2001, lo chequeo, veo un video en You Tube de una charla que tuvieron este año mis contemporáneas con Rita Pauls en el Malba y parece que sí, que solo duró esos 3 años.
Es muy loco como los recuerdos se agrandan con el tiempo.
Pasé mucho por ahí, muchos recuerdos bellos y felices pero el mejor de todos es del recital de Rosario Bléfari.
Rosario estaba presentando su segundo disco solista, el precioso "Estaciones" y el insólito recital se dió en un sótano de la galería al que se llegaba por una escalera caracol. El lugar era chico, todo blanco y herméticamente cerrado. Recuerdo que pensé: si nos matamos nos matamos, muero feliz escuchando a la Bléfari. Locuras que hacíamos en el pre República de Cromagnon.
Entramos unas 20 personas sentadas en el piso como público, entre las que se encontraba el guitarrista de Turf y afortunado esposo de Malena Pichot, Leandro Lopatin. Enfrente nuestro Rosario cantaba a capella, María Esquiaga tocaba una guitarra acústica y un flaco tocaba el cajón peruano.
Un poco antes tomé un café con Rosario en el bar notable "El Banderín", para un fan enfermito del grupo Suárez como yo ese encuentro soñado con su estrella favorita del indie dio pie a chusmear toda la comidilla de la separación del mítico grupo y también hablar del detrás de escena de las películas "Silvia Prieto" y "1000 Boomerangs". Recuerdo que rió de asombro cuando le conté que los suarenses le decimos Suárez a Coronel Suárez entonces cuando fui por primera vez a ver su grupo no sabía si eran gente de mi pueblo o que carajo.
Un poco antes, la entrevisté a Rosario y a Gonzalo Córdoba en el Auditorio del Hotel Bauen, antes de que tocaran. Escribí un texto breve noventoso y experimental con lo que me dijeron y se publicó en la revista V de Vian. Yo estaba en una en ese entonces y Rosario me dijo luego que le había parecido muy interesante como encaré la escritura de la nota.
Mucho después yo estaba en Suárez (Coronel Suárez) dirigiendo el periódico Infosuárez y entrevisté a Bléfari por mail. Luego llevé la página de prueba de la imprenta con la nota y se la entregué en mano cuando fui a Buenos Aires y ella participó en una performance o instalación o no se que carajo en el Museo de Arte Moderno. Simplemente se movía en silencio por el espacio de la obra.
Y hay muchos recuerdos más con ella de por medio pero ya sueno medio tanguero De más está decir que Rosario Bléfari fue la artista más completa, loca y genial que conocí en mi vida.
Y encima era una hermosa mujer.
Emblema ético y estético del arte independiente contemporáneo.




