viernes, octubre 09, 2026

LOS PARANOICOS TAMBIÉN TENEMOS ENEMIGOS


 


Algo que siempre me pasó en Coronel Suárez pero que se incrementó dramáticamente desde que volví a vivir en 2020 es que siempre hay algún miseria humana que te odia, te envidia y sigue obsesivamente tu vida viendo cuanto daño te puede hacer. Eso pasa sobre todo cuando tenés éxito con alguna mujer entonces se viene la difamación, pero también pasa que tratan de destruir todas tus relaciones en general.

Estos perversos a veces no tienen ninguna relación conmigo y a veces son familiares cercanos o ex amigos. Hay un caso novelesco de alguien de Suárez que fue amigo mío muchos años y luego se volvió un odiador profesional. Un tipo oscuro, que nunca laburó, heredó millones de dólares y todo su proyecto vital consiste en difamarme. Vive en Buenos Aires donde puede dar rienda suelta a sus instintos sin ser juzgado por los pueblerinos y donde también milita desde siempre en todo proyecto de derecha o ultra derecha que gobierne el país.

Pero lo que descubrí con los años es que, contra todo lo que se podría suponer, en el mundillo literario porteño pasan cosas similares.

Recordé ciertos hechos que pasaron hace unos veinte años recién porque estaba buscando entre papeles viejos y encontré un diploma fechado el 13 de octubre de 2006 donde la Fundación Octubre me felicita por haber obtenido la primera mención en el concurso de cuentos de los Premios Octubre.

Todo empezó raro y su puso aún más raro cuando ni siquiera me avisaron de la entrega de premios, es decir me llamaron ese miércoles 13 de octubre diciendo que en un par de horas era el acto. Nada de avisar con tiempo. No querían que estuviera presente y obviamente no fui. Me hicieron llegar unos días después el diploma. Pasaron un par de semanas y un día recibo una llamada de la escritora Sylvia Iparraguirre (en esa época todos teníamos teléfono fijo y nos comunicábamos así). Cuestión que Sylvia me dice que determinado día ella iba a dar una conferencia en Avellaneda y como sabía que yo vivía por ahí quería conversar conmigo. Es verdad: yo vivía en el centro de Avellaneda entonces, a dos cuadras del Centro Cultural adonde ella daría la charla, la esquina de la plaza que antes había sido la Escuela de Cine en donde yo estudié.

Conversamos un poco con Sylvia y me dijo sencillamente que le habían gustado mucho mis cuentos y que para ella tendría que haber ganado el concurso pero que hubieron otros jurados que se opusieron. En buen castellano:que me chorearon el primer premio. Tampoco era tan importante, creo que simplemente al ganador le editaban un libro con sus cuentos.

Luego Iparraguirre me invitó a una charla en la Biblioteca Nacional y tomamos un café con un grupo de personas que se juntó después del evento donde recuerdo vagamente una charla que tuve con el dramaturgo y director de teatro Daniel Veronese.

Pero no solo eso, Sylvia luego me abrió las puertas del paraíso: me invitó a conocer a su pareja de toda la vida, el gran Abelardo Castillo en su propio hogar. Ellos me recibieron amablemente y charlamos de  literatura y demás menesteres. Todo salió tan bien que acordamos que comenzaría a participar como alumno de uno de los famosos talleres literarios de Abelardo Castillo.

Lo que pasó después y disculpen mi paranoia y mi victimización permanente, es que cuando llamé a casa de los Castillo para comenzar el taller simplemente me cortaron el rostro, me ghostearon como se dice ahora.

¿Qué pasó? No lo se. Tal vez intervinieron los mismos de la Fundación Octubre o tal vez fue el mismo personaje novelesco de Suárez.

Cosas que pasan, pero juro que todo esto es verdad.



jueves, octubre 08, 2026

AL MAESTRO CON CARIÑO


 

Se reeditó en estos días "La mujer del maestro", segunda novela de Guillermo Martinez publicada originalmente en 1998. En verdad el término correcto no es novela: es nouvelle, novela breve o cuento largo. Fue su segunda nouvelle luego de su debut con "Acerca de Roderer" (1992) en donde le dona a la literatura toda un personaje inolvidable con una tremenda densidad filosófica.

En este su segundo opus, siguiendo su propio desarrollo, donde realidad y ficción se retroalimentan, Martinez cuenta justamente las aventuras de un joven escritor que recién acaba de publicar su primera  novela y se sumerge de lleno en los puteríos, personajes y códigos del mundillo literario porteño. Para luego tener un tremendo triángulo amoroso con el escritor consagrado al que admira, Jordán y su bella mujer, Cecilia.

Construida en espejo con la nouvelle de Henry James "La lección del maestro" la novelita tiene un tono mucho más elegante y juguetón que en su primer libro y en donde todo el tiempo nos preguntamos cuanto hay de ficción en los personajes y cuanto de copia de personas reales.

Maestro y discípulo además de estar obsesionados con la misma mujer también lo están con el mito de Prometeo y escriben sobre el en una competencia feroz.

Sobre el final, Cecilia le dice a nuestro joven antihéroe: Prometeme que nunca vas a escribir sobre esto.

Error: no importa cuanto te ame, un escritor siempre te va a traicionar cuando hay una gran historia para contar.

lunes, octubre 05, 2026

EL ARTE DE VIVIR

Hace muchos años (no recuerdo exactamente cuantos) seguro más de diez, conecté mágicamente con Chachi Telesco. En medio de mi deriva espiritual me llamó la atención esa chica a la que habían escrachado con ese famoso video porno y ahora se presentaba como líder espiritual. Me acerqué a ella más por morbo que por otra cosa pero me sorprendió lo clara que la tenía y lo dignamente que había reconvertido su cancelación mediática en trabajo comunitario.

Chachi comandaba grupos de jóvenes cool palermitanos que ayudaban en el Hospital de Niños Ricardo Gutierrez. Se hacían canciones, y obras para los chicos y se les enseñaba a los padres las meditaciones de El Arte de Vivir, la fundación del líder espiritual indio Sri Sri Ravi Shankar. Fui un par de veces a colaborar e incluso escribí un cuento infantil horrible para los pibes.

Una de esas veces vi una chica muy bonita y triste que estaba sentada sola, apartada del grupo, como una heroína romántica, pura melancolía. Me acerqué y le pregunté como se llamaba. Thelma Fardin, me contestó. Ah y a que te dedicás? Soy actriz me respondió. Pensé que era una estudiante de teatro o algo así pero me aclaró que había trabajado en Patito Feo. No la reconocí porque jamás en mi vida vi Patito Feo.

Todo bien con ellas pero luego me sugirieron amablemente que tenía que hacer el curso de iniciación de El Arte de Vivir. Era un curso largo y caro. No me interesó y dejé de ir. Todavía no había descubierto a Osho pero intuí algo muy polémico que el decía. Le pegaba mucho a Gandhi y a la Madre Teresa porque el decía que el tema de la ayuda humanitaria esconde un ego sutil. Que lo mejor que puede uno hacer por el mundo es primero iluminarse, liberarse. Que en los demás casos las ayudas humanitarias son como ciegos guiando a ciegos. Eso mismo veo en Shankar y su fundación. Están muy buenas las respiraciones conscientes que enseñan y no digo que sean nocivos pero el me parece un maestro espiritual menor, como tantos vende humo que surgen en la India. Y en ultima instancia soy discípulo de Osho porque soy un loco de la guerra como el.

Lo que sí es un golazo, un slogan perfecto, es el concepto de El arte de vivir.

Todo meditador auténtico es un artista de la vida, convierte su no mente en consciencia para ejecutar cada pequeño acto de su vida como si fuera un arte. Para el que está vacío de pensamientos todo pequeño paso se convierte en sagrado.

Más allá del ego que hay en cantar, escribir o filmar, el arte supremo al alcance de todos es realizarnos como seres divinos, estar siempre despiertos.




viernes, octubre 02, 2026

URUGUAY PROFUNDO


 


Los argentinos amamos Uruguay. Es la más hermosa provincia argentina. Nos pertenecen. Pero no se los cuentes a ellos porque nos odian. Como todos los latinoamericanos. Pero un poco nos aman también. Y nos envidian. Si pudiera iría todos los años allá, me falta mucho por recorrer del país hermano. Había ido un par de veces a los típicos destinos turísticos: Colonia, Montevideo, Punta del Este. Pero la última vez fue la mejor: fui a pasar el 31 de diciembre de 2017 a lo de Bettina y Julito.

Julito es un amigazo de Suárez, estuvo siempre de novio con la misma chica, se casó con ella y un día se divorció. Empezó a chatear con una maestra uruguaya, se vieron un par de veces y no lo pensó mucho: se fue a vivir con ella. Vendió la casa de Suárez y se repartió la guita con su ex. Y partió a una nueva vida. Cruzó el charco y nunca más volvió. Pasaron más de veinte años y nadie lo había ido a visitar. Yo tenía unos dólares y me dije: lo voy a ir a ver a Julito.

Repito: fue mi mejor experiencia uruguaya, pasar unos días con la gente de a pie que vive allá, no con los ricachones que van de vacaciones. Julito labura de sereno en un supermercado y Bettina es maestra de primaria. Viven en un terreno amplio con una casita de ella, una zona de quintas muy sui generis, con calles de tierra y animales sueltos por todos lados. Es entre las playas de Neptunia y Pinamar, playas que solo usan los uruguayos, cuando las aguas del Río de la Plata todavía no se transformaron del todo en el Océaño Atlántico.

Como decía: nos odian pero están muy pendientes de nosotros. Ven todos los canales de aire de Buenos Aires y tienen un par de canales uruguayos que me hicieron acordar a los que veíamos de Bahía Blanca en los años ochentas. En uno de esos canales vi con ellos su programa favorito: uno que contaba historias de miedo supuestamente reales y las dramatizaba. Recuerdo que en una aparecía Chilavert que se ve que andaba galgueando por Uruguay y le tiraron unos mangos para que cuente una historia inverosímil sobre una nena fantasma que se le apareció. Chilavert relataba la historia a cámara y apenas si podía aguantar la risa. Pero Julito y Bettina me insistían en que esas cosas pasaban, que probablemente había pasado de verdad. 

Recordé todo esto el miércoles en la clase de guión de películas de terror cuando Santi nos explicó que es un método muy utilizado decir que la película que vamos a ver está basada en hechos reales. Todo mentira obviamente, pero funciona. Un caso muy exitoso fue el de The Blair Witch Project, una película de 1999 hecha por dos vagos con una camárita de video y dos mangos que recaudó millones de dólares. Ahí te cuentan que el video que vas a ver se encontró en un bosque y que nunca aparecieron los responsables, que los mató la bruja. En apenas un poco más de una hora se filman caminando por un bosque oscuro y el cagazo es total. La bruja nunca aparece y no hay efectos especiales ni nada. Terror puro.

El miedo a la naturaleza y a lo desconocido garpa en Suárez o en Canelones. Hablamos mucho de eso con Julito y Bettina. Me contaron muchas historias así, la que me impactó fue una que supuestamente le pasó a muchos vecinos de ellos. Cuando volvían caminando a su casa en noche cerrada de alguna fiesta y por unos segundos todo se hace de día, se ilumina y luego se vuelve a hacer de noche.

Es imposible no amar a los uruguayos.


miércoles, septiembre 30, 2026

LIBRO MAGISTRAL SOBRE EL ROCK DE LOS OCHENTAS Y LA LEYENDA DE COLEMAN

Uno se entera de la movida cultural de Buenos Aires, obviamente, y como mucho, la de La Plata.

Rosario también existe, Rosario siempre estuvo cerca. De Litto Nebia para acá empezó todo.

También, descubro ahora, tiene grandes escritores y periodistas que testimonian lo que fue el rock nacional e internacional. De un tiempo a esta parte consumo muchos libros sobre las grandes bandas y los grandes solistas de nuestra música. Y este que ha escrito Diego Giordano, Arquitectura Moderna, sin duda es el mejor que he leído.

Giordano va tras los pasos de un disco invisible, olvidado: el primero de Fricción: Consumación o Consumo. Pero además, escribiendo estupendamente y entrevistando a todos los protagonistas de aquella época, traza un fresco generacional impactante tanto del rock nacional como el internacional.

Y no es porque lo haya vivido, el autor tiene dos años menos que yo pero se ve que toda la escena le cambió la vida como a mi.

Y le hace justicia, claro está, al mito, la leyenda de Richard Coleman: el poeta, el guitarrista, el cantante, el de la vida salvaje y alocada, el lector sofisticado, el máximo representante de algo que acá se llamó el dark.

Este libro que ha escrito Giordano me trajo la felicidad de recordar una época gloriosa en que todo parecía suceder al mismo tiempo.

sábado, septiembre 26, 2026

OBRA MAESTRA DEL TERROR CONTEMPORÁNEO


 

La secuencia es así: hará un mes fui a la Biblioteca Sarmiento a ver que libros tenían de Guillermo Martinez para leer lo nuevo y releer lo viejo. Para mi sorpresa encontré un cuento editado como librito individual. El cuento se llama "Una madre protectora" y pertenece a un libro de cuentos llamado "Una felicidad repulsiva". Leí el cuento y me maravilló encontrarme con una pequeña obra maestra de terror, no le conocía esa faceta al escritor bahiense.

Siguiendo la secuencia, comencé un curso online de guión de película de terror con el director y guionista Santiago Fernández Calvete.

Y todo se une el jueves cuando Guillermo Martinez me cuenta en persona que se había realizado una película basada en ese cuento extraordinario. Se llama "El Hijo", se estrenó en 2019 y se puede ver en Netflix.

También me sorprendió cuando Guillermo me dijo que considera es la mejor adaptación que hicieron en cine de un libro suyo, teniendo en cuenta que ya filmaron 3 películas basadas en sus libros y que una es una producción internacional dirigida por el famoso cineasta español Alex de la Iglesia.

Bien, entonces vi la película "El Hijo" y me encantó. Lo comento en el grupo de whatsapp del curso de guión y Santi me pregunta: ¿Es la que escribió Leonel D Agostino? Es uno de los mejores guionistas de acá. Efectivamente: el guión está a la altura del relato que lo inspira. Porque lo modifica, lo adapta a lo que es una película, sin traicionar su esencia. Un cuento o una novela magistrales son imposibles de traducir a imágenes, hay que tener la inteligencia y el buen gusto de modificarlos para no pasar papelones y morir de literalidad.

Muy bien dirigida por Sebastián Schindel nos adentramos en esa mansión gótica con sus pasadizos, altillos y sótano que dan miedo. Con muchos saltos temporales que hacen la película más ágil y un final completamente distinto que está muy bien. Con un extraordinario protagónico de Joaquín Furriel, lo mejor que le vi hacer en cine, como ese pintor ex alcohólico que enloquece cuando ve las cosas raras que hace su esposa con su hijo. Acompañan muy bien Martina Gusmán y Luciano Cáceres. Y dan un frío en la espalda la actriz nórdica Heidi Toini como la esposa de Furriel, una especie de Dra. Frankestein moderna secundada por su fiel institutriz con pinta de bruja Regina Lamm.

Una consideración más: es muy fuerte que en este cuento y en esta película recientes la maldad venga de parte de mujeres, madres sobreprotectoras en estos tiempos en que parece que todo lo malo viene de los hombres.

Si te animás, mirá la película. Y leé el cuento.

viernes, septiembre 25, 2026

ENCUENTRO CON MIS ESCRITORES FAVORITOS Y MI PROPIA OBRA


Si no recuerdo mal fue en 1993 que me junté a tomar un té con Alan Pauls en una confitería del centro de Buenos Aires. Ya lo admiraba por sus primeros libros y también por su labor de periodista, crítico cinematográfico y guionista. Le comenté lo curioso que era para mi que 3 de mis máximos referentes justo iban a tener hijos: el estaba esperando a Rita, Juana Molina a Francisca y Gustavo Cerati a Benito.
Conversamos también sobre ajedrez, el Club Argentino, Miguel Najdorf y Alan me recomendó que leyera "La defensa" de Nabokov. Admiro la belleza musical de su prosa y su transparencia como ser humano.
Con María Moreno primero hice un cursito de Crónica en el Rojas que fue medio accidentado y ya en 2008 estuve un año yendo a su casa con un grupo muy interesante de periodistas y escritores. De esa lecturas y escrituras surgió mi segundo libro "He visto a Lucy" que si tiene algún mérito se debe a la gran labor de María como partera de ideas. Luego seguí yendo solo con ella hasta pulir el libro y publicarlo. Le admiro esa cruza hermosa entre mucha calle y a la vez muchas lecturas que se notan en su prosa gozosa. Aprendí también esa cruza entre periodismo y ficción, el nuevo periodismo, la non fiction y lo que ahora se llama literatura del yo.
Ayer fui a tomar un café con Guillermo Martinez. Me lo había cruzado un par de veces, lo entrevisté telefónicamente en el último programa de radio que hice y la buena onda siguió por X hasta que ayer nos juntamos por Belgrano y charlamos mucho de política, cine, de Bahía Blanca y Coronel Suárez y de ajedrez. Es un crack con una mente brillante que puede escribir sobre los temas intelectuales más complejos con una prosa sofisticada  y a la vez abordar temas de las relaciones humanas con la sabiduría de quien ha vivido mucho y bien.
Sin duda que todos ellos son mis referentes y me han influido mucho pero a la vez soy muy distinto, más joven que ellos, he publicado solo dos libros y escrito un par de decenas de cuentos solamente.
Todavía no di mi verdadera medida como escritor y hace rato que quiero escribir la pequeña novela sudamericana pero sin duda que ella debe incluir mi evolución espiritual que tanto me ha marcado en esta última década.
Pero es raro, difícil de abordar, todavía no se ha hecho lo que quiero escribir.
No quiero ser el Paulo Coehlo argentino ni el nuevo Jorodowsky.
Tarde o temprano voy a encontrar el tono para escribir mi libro soñado.