miércoles, octubre 21, 2026

HACERSE LA PELÍCULA

 

Creo que todo empieza cuando veo la película "Nothing Hill" y me enamoro de la estrella de cine que interpreta Julia Roberts, enamorándose de un perdedor con una librería que interpreta Hugh Grant. Luego escribo un librito de cuentos que se llama "Farándula" en donde hay un cuento llamado "Doble Vida" que consiste en un tipo internado en un loquero que alucina tener una historia de amor con Julia. Publiqué ese libro en 2004.

Luego, en algún momento de mi eterna deriva entre Suárez y Baires, me tomo el tren en Constitución hacia Coronel Suárez y en el viaje me levanto una mina que me cuenta una historia de un boliche swinger en donde ella me dice que vio a Julieta Ortega.

Escribo esa historia en este blog y no se me ocurre mejor idea que titularla "El tren a Suárez y Julieta Ortega". Esto sería para 2006. En ese entonces no había redes sociales, había pocas cosas en internet como los blogs y google. Lo que me di cuenta mucho tiempo después, es que cada vez que alguien googleaba el nombre de Julieta, le aparecía en primer término mi historia. Algo terriblemente molesto e hiriente. Me podría haber comido un juicio o unas buenas piñas. Nunca pasó nada, no hubo ni un reclamo ni una queja. Un día solito me avivé y borré el posteo. Luego en 2008 cuando comienzo a escribir mi segundo libro "He visto a Lucy" narro la misma historia pero la saco a Julieta y la pongo a Leticia Brédice en su lugar. Sobre llovido mojado.

El libro finalmente se publica en 2011. Me acuerdo que por esa época Luis Ortega estrenó "Dromómanos" tremenda cruza indie entre ficción y documental donde sigue a un grupo de marginales, locos y drogadictos. Fui a verla primero a un cine de Villa Urquiza en el marco del Bafici. Me acuerdo que Luis estaba con Palito y le entregué mi libro con la esperanza de que lo leyera y se le ocurriera filmarlo. Obviamente no me dio ni pelota, sabía lo que había pasado con la hermana pero yo en ese momento no veía la relación. Así estaba, en una época oscura.

También recuerdo la alucinante secuencia de ver a los protagonistas de la película de Luis, que eran todos sus amigos, sentados en la fila de adelante mio: freaks, villeros, esquizofrénicos y el psiquiatra que tomaba merca y vino con ellos. Para completarla, sentada en mi fila mirando la película estaba Esmeralda Mitre.

Unos años después fui a a una charla donde sabía que iba a estar Dolores Fonzi y le entregué el libro. En ese entonces ni sospechaba que ella también se iba a convertir en guionista y directora. Es una opción interesante que a la película la dirija ella.

Sobre Celeste Cid escribí veinte veces en este blog y fui diez veces a tocarle el timbre cuando vivía en Aguero. Un  par de veces me la encontré cara a cara y no me animé a decirle nada. Siento que quedé como un pelotudo con ella.

Liz Solari encarna la etapa de la luz de la conciencia. Además, ella estuvo en una película que me encantó: "Permitidos" una comedia justamente también sobre los cruces entre estrellas y personas comunes en donde todos están brillantes. Pero en mi película Liz va a interpretarse a si misma como lo que es hoy: la maestra espiritual, ella es la que sana al loco, la que encarna el final feliz.

También en "Permitidos" está Martín Piroyansky que perfectamente me puede interpretar a mi mismo y dirigir la película.

Otro que puede interpretar y dirigir es Adrián Suar.

No me interesa trabajar en el sentido convencional del término. Tengo 54 años y siempre quise hacer lo que estoy haciendo ahora. Este es mi primer proyecto cinematográfico pero tengo un par más en carpeta. Soy el loco que sanó, que se encontró a si mismo. Soy el niño que flasheaba cuando iba a Buenos Aires y su tía Martita Trobbiani, la asesora de vestuario de Canal 13, lo dejaba entrar a ver las grabaciones de los programas de ficción.

Me dispongo a realizar mis sueños.

lunes, octubre 19, 2026

¿2026 o 1984?

 El jueves pasado estuve en la marcha popular al Congreso. Había tantas cosas para marchar: la falta de financiación de las Universidades, la entrega de las tierras argentinas a los extranjeros, la necesidad de bajar el nefasto DNU de Milei, etc...

Previsiblemente, la oposición no logró juntar la cantidad mínima de legisladores para sesionar. En ese tongo ayudaron al Gobierno como siempre el PRO, los radicales y claro, también el PJ.

Porque acá queda claro que los únicos que nunca transaron fueron los de la Frente de Izquierda Todos los demás se venden al mejor postor.

Afuera éramos cientos de miles en pacífica manifestación, con bombos y banderas, con cánticos y fernet. Tranqui.

Lo que pasó después fue lo que pasa desde que está este gobierno de mierda: aparecen policías y servicios secretos infiltrados, disfrazados de terroristas y la pudren, crean la sensación para la gilada de que los que protestan son violentos.

Y los grandes medios solo reproducen eso: algunos agitadores peleando contra la policía.

Vivimos en la sociedad que predijo Orwell en su novela 1984: una sociedad fascista donde no hay justicia ni república, donde la democracia es una cáscara vacía y todo es manipulado desde los medios y las redes y donde hay un Gran Hermano que todo lo vigila, todo lo ve.

Pero guarda con lo que está pasando en Europa y guarda con las elecciones que va a perder Trump en noviembre.

Porque esto también pasará.


sábado, octubre 17, 2026

METER LOS PIES EN EL BARRO


 


Trece años pasaron de la primer colaboración entre la estrella Ricardo Darín y el director Hernán Goldfrid con Tesis sobre un homicidio, película que metió más de un millón de espectadores solo en Argentina, taquilla hoy imposible en el contexto actual de crisis del país en general y del cine en particular. 

Hoy las cosas son muy diferentes: como la película la produce Netflix tuvo un estreno apenas simbólico en los cines y ayer se subió a la plataforma más popular del mundo.

Lo dejamos acá tiene puntos en común con aquel lejano éxito pero a su vez sube la apuesta artística. Es loable la valentía de Darín, un tipo con un pasado glorioso en el cine pero que en lugar de conformarse elige arriesgar siempre, esta vez en su doble rol de protagonista y coproductor del film.

En su momento escribí en este blog sobre el chiste de Tesis sobre un homicidio que no todos habían entendido. Partiendo de una historia policial bastante obvia y llena de lugares comunes, se los hacía estallar por el aire con mucho humor negro. El personaje de Darín, que parecía un detective brillante en todo, resultaba ser un paranoico con consumo problemático de alcohol que seguía una pista falsa y se iba al pasto. Ese chiste lo pudimos entender mejor los que alguna vez sufrimos de paranoia y sobre interpretación de la realidad.

En este nuevo opus, el que tiene consumo problemático de alcohol es el escritor bloqueado interpretado por Diego Peretti (hermoso duelo actoral con Darín) que recurre al terapeuta estrella, un psicólogo aburrido de los métodos tradicionales que se pone a experimentar con sus pacientes.

El tema pone el dedo en la llaga, es sintomático de esta época: el fracaso parcial o total de las terapias convencionales y la búsqueda, no siempre afortunada, de soluciones mágicas.

El personaje de Darín lo repite varias veces y la película lo toma como premisa: eso de meter los pies en el barro. En lugar de hacer un producto obvio, pasteurizado de los miles que produce Netflix todos los años en todo el mundo, la película de Goldfrid elige el riesgo y la cruza de géneros: comedia, thriller, policial negro, etc...

Obvio que cuando se sale a campo traviesa no todo resulta perfecto, redondo, algunos momentos son brillantes y otros son opacos pero me gustó mucho como se ríe de terapeuta y escritor egomaníacos en un mundo obsesivo y mesiánico de personajes solitarios, en donde las mujeres casi ni aparecen.

Para bien o para mal esta película me interpela mucho y me parece superior a Tesis sobre un Homicidio, aunque también entiendo que es una perla oscura solo para entendidos.

En el contexto actual donde se procura matar al cine argentino, este sigue dando señales increíbles de vitalidad.

El cine argentino es invencible.




miércoles, octubre 14, 2026

MILAGROS INESPERADOS


 


Si uno es verdaderamente religioso, espiritual, todo suma: lo que sucede conviene.

Si las cosas van bien, perfecto. Y si sale todo mal es el llamado divino que nos obliga a salir de la zona de confort y despertar.

Como no voy a creer en ella, como no voy a quererla si yo por mucho menos que una muerte trágica me estuve arrastrando décadas en las tinieblas.

Así que la estuve stalkeando durante años en las redes con curiosidad. Ella con su amado Yeshua, yo con mi amado Osho. Cada maestrito con su librito. Pero curiosamente lo que decía ella era compatible con lo que yo entendía.

Hasta que surgió lo del retiro en la selva misionera, cerca de las Cataratas del Iguazú y dije: es ahora o nunca.

Un lugar de ensueño ideal para un retiro de meditación.

Un grupo de jóvenes ABC1 en busca de paz. Yo el más viejo.

Ella divina y natural, secundada por su novio Maxi y su amiga Belén.

Me había animado como con nadie a adelantarle por mail mi pesar, no bien me conoció vino a hablarme directamente.

Todo eso generó ruido desde el comienzo en el grupo. Y en su novio, claro. Quién es este tipo? De donde se conocen? Porqué charlan con tanta confianza?

Yo incluso intenté desviar la atención concentrándome en una marplatense encantadora que también me gustaba, claro, no tanto como Liz pero Liz era inalcanzable y estaba con su novio.

Pero la marplatense desconfiaba, me preguntaba que relación tenía yo con Solari y me decía que la quería mucho. Y como si leyera mi mente me preguntó: Vos viste esa luz que irradia desde su mirada?

También había una santafesina a la que yo temía porque era muy extraña y ella en un momento se me acercó también intrigada a hablarme de la luz de Liz.

Eso fue hace más de un año. No nos vimos mas pero seguimos en contacto virtual.

No se donde está ni con quien está. Pero se que nos vamos a volver a encontrar.

Me da mucho cringe pero ahora si entiendo lo del hilo rojo y todo eso.

Lo de vivir una historia de amor perfecta, cuerpo y alma, una vez en la vida.



domingo, octubre 11, 2026

SOBRE MI RETIRO DEL AJEDREZ COMPETITIVO


Hace más de cuarenta años atrás yo era ese nerd fanático del ajedrez que soñaba con lograr lo que hoy está logrando Faustino Oro. Por eso verlo brillar hoy es una alegría enorme para mi, agradezco a Dios haber visto jugar a Maradona, Messi y Faustino.

Me dediqué de lleno al ajedrez sobre todo en la década de los ochentas y de los noventas. Luego fui retirándome y volviendo por etapas, muriendo y renaciendo al ajedrez como el Diego al fútbol.

Viajé por todo el país jugándolo, conocí personajes inolvidables, algunos de los cuales siguen siendo hoy día mis amigos. Pero hay cosas que ni en pedo volvería a hacer, como jugar una partida por cinco horas y perder. Esa sensación no se la recomiendo a nadie, imagino que es peor que subir a un ring y que te caguen a trompadas.

Volviendo a Faustino: cuando yo tenía su edad salí campeón suarense absoluto, el hoy ya es gran maestro internacional y el mejor jugador de la Argentina. Para entender un poco la dimensión del fénomeno que seguramente nos regalará en algún momento al primer campeón mundial argentino mayor de ajedrez.

Me retiré muchas veces harto del ajedrez, pero como una droga irresistible volvía una y otra vez.

La ultima vez estaba viviendo en Buenos Aires, creo que era 2017 y apareció un padre que llevaba a su hijo al Campeonato Argentino Infantil a competir a Vicente López y el pibe no tenía entrenador. Hablo de Juan Cruz Hoffman. Me gustó el desafío, acepté ayudarlo y la experiencia me volvió a enganchar, ahora desde el lado de afuera del tablero, aconsejando al pibe y al padre.

Posteriormente a eso me dejé llevar por el frenesí de volver a los viajes acompañando a Juan Cruz y al padre y de paso, casi sin querer, volví a competir. Ahí pasó algo raro, como un regalo de la Divinidad, un last dance. Durante ese 2017 y sobre todo en 2018 jugué todo lo que se me cruzó en ritmos lentos, rápidos y semirrápidos. Donde me fue increíblemente bien fue en el ritmo de doce minutos más tres segundos de agregado por jugada. Ahí brillé como nunca en mi vida. Fue un milagro. Gané 3 torneos en La Pampa, uno en Suárez y uno en el Club Argentino de Ajedrez, mi club favorito del mundo mundial. Derroté a varios maestros internacionales (a algunos más de una vez) maestros fide y jóvenes promesas.

Le gané a uno de los pibes de Fiorito, no recuerdo cual, que ahora están en España y ya son maestros internacionales. También en La Pampa le gané a un pibe local llamado Joaquín Llanos que recién veo, ganó ayer un torneo blitz con 7 en 7 derrotando al gran maestro Sandro Mareco y a dos maestros internacionales. Imaginate si hoy me agarran Llanos o Fiorito, me destrozan en 5 minutos.

Después de esa cumbre seguí jugando un poco pero ya en 2019 se acabó la magia y todo comenzó a decaer. Vino la pandemia y cuando salimos de ella jugué un torneo en Coronel Pringles adonde no me fue mal pero me agarró un pibe desconocido de Daireaux y me destrozó sin miramientos. Ahí dije: ya fue, di la vuelta completa, empecé siendo el niño prodigio que le ganaba a los grandulones y ahora soy el grandulón al que le gana el niño prodigio. Me imagino lo que deben sentir Diego Flores y Sandro Mareco cuando Fausti les gana.

Sigo jugando con una aplicación en mi celular y nunca voy a dejar del todo este vicio pero ya no más competir como en los viejos buenos tiempos. Muchas gracias a todos por los bellos momentos compartidos.


viernes, octubre 09, 2026

LOS PARANOICOS TAMBIÉN TENEMOS ENEMIGOS


 


Algo que siempre me pasó en Coronel Suárez pero que se incrementó dramáticamente desde que volví a vivir en 2020 es que siempre hay algún miseria humana que te odia, te envidia y sigue obsesivamente tu vida viendo cuanto daño te puede hacer. Eso pasa sobre todo cuando tenés éxito con alguna mujer entonces se viene la difamación, pero también pasa que tratan de destruir todas tus relaciones en general.

Estos perversos a veces no tienen ninguna relación conmigo y a veces son familiares cercanos o ex amigos. Hay un caso novelesco de alguien de Suárez que fue amigo mío muchos años y luego se volvió un odiador profesional. Un tipo oscuro, que nunca laburó, heredó millones de dólares y todo su proyecto vital consiste en difamarme. Vive en Buenos Aires donde puede dar rienda suelta a sus instintos sin ser juzgado por los pueblerinos y donde también milita desde siempre en todo proyecto de derecha o ultra derecha que gobierne el país.

Pero lo que descubrí con los años es que, contra todo lo que se podría suponer, en el mundillo literario porteño pasan cosas similares.

Recordé ciertos hechos que pasaron hace unos veinte años recién porque estaba buscando entre papeles viejos y encontré un diploma fechado el 13 de octubre de 2006 donde la Fundación Octubre me felicita por haber obtenido la primera mención en el concurso de cuentos de los Premios Octubre.

Todo empezó raro y su puso aún más raro cuando ni siquiera me avisaron de la entrega de premios, es decir me llamaron ese miércoles 13 de octubre diciendo que en un par de horas era el acto. Nada de avisar con tiempo. No querían que estuviera presente y obviamente no fui. Me hicieron llegar unos días después el diploma. Pasaron un par de semanas y un día recibo una llamada de la escritora Sylvia Iparraguirre (en esa época todos teníamos teléfono fijo y nos comunicábamos así). Cuestión que Sylvia me dice que determinado día ella iba a dar una conferencia en Avellaneda y como sabía que yo vivía por ahí quería conversar conmigo. Es verdad: yo vivía en el centro de Avellaneda entonces, a dos cuadras del Centro Cultural adonde ella daría la charla, la esquina de la plaza que antes había sido la Escuela de Cine en donde yo estudié.

Conversamos un poco con Sylvia y me dijo sencillamente que le habían gustado mucho mis cuentos y que para ella tendría que haber ganado el concurso pero que hubieron otros jurados que se opusieron. En buen castellano:que me chorearon el primer premio. Tampoco era tan importante, creo que simplemente al ganador le editaban un libro con sus cuentos.

Luego Iparraguirre me invitó a una charla en la Biblioteca Nacional y tomamos un café con un grupo de personas que se juntó después del evento donde recuerdo vagamente una conversación que tuve con el dramaturgo y director de teatro Daniel Veronese.

Pero no solo eso, Sylvia luego me abrió las puertas del paraíso: me invitó a conocer a su pareja de toda la vida, el gran Abelardo Castillo en su propio hogar. Ellos me recibieron amablemente y charlamos de  literatura y demás menesteres. Todo salió tan bien que acordamos que comenzaría a participar como alumno de uno de los famosos talleres literarios de Abelardo Castillo.

Lo que pasó después y disculpen mi paranoia y mi victimización permanente, es que cuando llamé a casa de los Castillo para comenzar el taller simplemente me cortaron el rostro, me ghostearon como se dice ahora.

¿Qué pasó? No lo se. Tal vez intervinieron los mismos de la Fundación Octubre o tal vez fue el mismo personaje novelesco de Suárez.

Cosas que pasan, pero juro que todo esto es verdad.



jueves, octubre 08, 2026

AL MAESTRO CON CARIÑO


 

Se reeditó en estos días "La mujer del maestro", segunda novela de Guillermo Martinez publicada originalmente en 1998. En verdad el término correcto no es novela: es nouvelle, novela breve o cuento largo. Fue su segunda nouvelle luego de su debut con "Acerca de Roderer" (1992) en donde le dona a la literatura toda un personaje inolvidable con una tremenda densidad filosófica.

En este su segundo opus, siguiendo su propio desarrollo, donde realidad y ficción se retroalimentan, Martinez cuenta justamente las aventuras de un joven escritor que recién acaba de publicar su primera  novela y se sumerge de lleno en los puteríos, personajes y códigos del mundillo literario porteño. Para luego tener un tremendo triángulo amoroso con el escritor consagrado al que admira, Jordán y su bella mujer, Cecilia.

Construida en espejo con la nouvelle de Henry James "La lección del maestro" la novelita tiene un tono mucho más elegante y juguetón que en su primer libro y en donde todo el tiempo nos preguntamos cuanto hay de ficción en los personajes y cuanto de copia de personas reales.

Maestro y discípulo además de estar obsesionados con la misma mujer también lo están con el mito de Prometeo y escriben sobre el en una competencia feroz.

Sobre el final, Cecilia le dice a nuestro joven antihéroe: Prometeme que nunca vas a escribir sobre esto.

Error: no importa cuanto te ame, un escritor siempre te va a traicionar cuando hay una gran historia para contar.