Eckhart Tolle lo viene diciendo claramente hace décadas: es fundamental salir de la mente, desconectar la Matrix, ser testigo de pensamientos y emociones para poder trascenderlos.
Lo que antes parecía una excentricidad para pocos, digo meditar e iluminarse, cada vez es dramáticamente más necesario para no desaparecer como especie.
De lo mínimo a lo máximo: empezar por uno, por casa, para extenderlo al mundo. Porque hoy nos gobiernan dementes, vease nomás a nuestro presidente o a Trump y Putin.
Están muy de moda las teorías conspiranoicas: que todo es una conspiración de los reptilianos o de los judíos o de los masones.
No hay ninguna conspiración: todo es fruto de la mente humana totalmente fuera de control, inconsciente. Nadie está planificando nada, nos están llevando a pasos agigantados a la destrucción.
No solo las guerras, también la Inteligencia Artificial amenaza con dominarnos y destruirnos. Ni que hablar de la destrucción del clima y del medio ambiente.
Hace 40 años los científicos comenzaron a alertar sobre el cambio climático, el calentamiento global y dijeron que medidas había que tomar. Como esas medidas iban en contra de las ganancias económicas no se hizo nada y hoy ni siquiera se habla de esto.
Solo notamos que el clima está "loco". Se mueren las ballenas encalladas en la playa, deforestan todo el planeta, contaminan todo el agua.
¿Cuanto nos queda como especie humana?
¿Treinta, cuarenta años? No mucho más.
Hay pocas chances pero hay que aprovecharlas y desconectar la mente, amar, cumplir sueños, militar las causas justas.
No es que Dios nos está castigando, es un autoboicot del ego, la lógica del escorpión.




