Excelente show brindó anoche Leo García en el Complejo Trend, muy bien teloneado por las chicas locales de Kalimochas.
Pensaba mientras lo veía cantar como los dioses y darlo todo absolutamente para su entusiasta público que no llegaba a cincuenta personas, que Leo es el Rey del Pop que puede pasar de sus propias canciones a una de Cerati, después a una de Iorio, Gilda y así.
Incluso esa versatilidad y ese amor por todas las expresiones de la música popular le ha jugado un poco en contra. Es un bicho raro, inentendible para las masas.
Y también pensaba que algo se jodió cuando murió Gustavo: entramos en una distopía total, es como Volver al Futuro 2 en donde el villano Biff Tannen viaja al pasado, consigue los números ganadores de la lotería y luego se hace multimillonario en un futuro alternativo, sembrando el caos y la destrucción. Así estamos hoy en un mundo donde Trump y Milei son presidentes y la música popular es el trap y el reguetón. Y donde Leo tiene que tocar para audiencias de 40 personas.
Hace 25 años García editaba su segundo disco solista, el precioso Mar, producido por Cerati y ese era el futuro que tendría que haber llegado y llenado los estadios.

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