sábado, mayo 09, 2026

1990



Hasta la década de los ochentas, Coronel Suárez tenía una sola radio: la LU36, la radio AM, la radio del campo. Fue a mediados de esa década cuando dos aventureros decidieron instalar una FM a la que llamaron Cosmos. Uno de ellos, Rubén Rollheiser, ya había intentado en un momento con una radio pirata. Esta vez fue por derecha y consiguió un inversor que vivía en Buenos Aires y tenía un gran trabajo como productor de sonido en la agencia de publicidad Walter Thompson. Hablo de Martín Cortalezzi.

Lo cierto es que a cargo de todo en Suárez estaba Rubén, despelotado y genial inventor, dandy que no le temía a nada. Fue muy loco como abrió el juego para todos los pendejos que queríamos participar e incluso en algún momento hasta nos pagaba por trabajar en la radio. Éramos la joven guardia contra los viejos vinagres de la AM. Mientras tanto Cortalezzi desde Buenos Aires, mandaba grabada toda la artística de la radio por gente como Los Guarros que en ese momento eran exitosos y los locutores más conocidos del país.

Una locura todo.

Con Carlitos Culotta, que tiene un par de años más que yo, presentamos un demo para hacer un programa y fuimos aceptados. Carlitos bautizó el programa "115 decibeles" que es la máxima frecuencia que un oído puede resistir o algo así. Culotta terminó el secundario antes que yo y se fue a estudiar al ISER en Buenos Aires y yo seguí solo con el programa.

El martes 7 de agosto de 1990 se editó "Canción Animal" de Soda Stereo en Buenos Aires y el domingo yo tenía el programa. Fui a hablar con el dueño de la disquería Discovery, el petiso Zarranz, y el me dijo:- Justo el domingo a la mañana me llega una encomienda, pedí los cassettes de Soda, es probable que vengan, venite a la Terminal y vemos-. Así que el sábado a la noche salí de joda y casi sin dormir el domingo fui a la Terminal. Allí me hice con el cassette. Ya había comentarios y una expectativa tremenda por lo nuevo de Soda, la nueva década que se yo, todo prometía. Nos pasamos toda la tarde del domingo escuchando el cassette con Fede Pita y el me iba señalando los arreglos y sutilezas de cada canción. A la noche hicimos juntos el programa pasando y comentando tema por tema.

Allí aparece como coproductor Daniel Melero, que sería el cuarto Soda y que un par de años después terminaría rompiendo a la banda. Fue una apuesta jugadísima de Cerati que amaba a Melero, quien se jactaba de ser un no músico que no sabía tocar una puta nota pero tenía y tiene un vuelo y creatividad notable.

La obra maestra se cierra con "Cae el sol" un tema que cita por igual a The Beatles y Led Zeppelin, con un recitado medio tanguero y borgeano de Cerati que me enloqueció:

Un extraño destino/una oscura verdad/tan solo tropiezos/amar o callar/anduve caminando por calles al azar/por calles vacías/Buenos Aires, Buenos Aires, humedad.

Me suena a que eso lo escribió Melero aunque no lo se con certeza.

Yo al año siguiente me iba a estudiar a Buenos Aires y quería vivir eso que recitaba Cerati. También recuerdo que la flasheaba con Buenos Aires me mata, la columna que escribía Laura Ramos en el Si de Clarín e incluso, con la película After hours de Scorsese que habla de Nueva York pero es la misma onda.

La ciudad loca, la aventura y todo estaba por pasar, el futuro era brillante.


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