En 2003 soplaban aires de cambio en la Argentina y en Suárez. Después de la crisis de 2001 había elecciones y el país, una vez más, comenzaba a renacer de sus cenizas.
Me enrolé detrás de Hugo Bilbao, candidato a la Intendencia por el Peronismo Suarense. Bilbao iba por tercera vez contra Ricardo Moccero, el invencible, y ya se sabe: la tercera es la vencida pero también no hay dos sin tres.
La particular idiosincrasia suarense se debe a que los Moccero manejan un partido vecinal escisión del PI pero que siempre termina enrolándose detrás del PJ.
Así, era una especie de interna abierta del Peronismo, terciada por el ex intendente Ricardo Wagner. O sea: un despelote.
Bilbao siempre encarnó una centro derecha aliada a Duhalde y los Moccero una centro izquierda que se acomoda a los acontecimientos. Mientras que Wagner era centro centro.
La particular idiosincrasia suarense siempre vio a Bilbao como demasiado intelectual mientras que ellos respetan y votan siempre a un patrón de estancia como Ricardo Moccero.
Escribí toda la campaña publicitaria de Bilbao, en equipo con Leticia, su esposa de entonces. En ese momento yo cursaba Comunicación Social en el Instituto 48 y la tenía de docente a ella. A la vez, era profesor de Publicidad en una carrera del Instituto 160.
Acá entra Alejandro Rozitchner que en ese entonces era un filósofo joven y cool que leíamos con Leti y nos caía bien. Había escrito un libro sobre la marihuana con Pergolini y otro sobre las letras en el rock nacional. Yo me escribía por mail con Rozitchner y lo consultaba sobre como veía la elección suarense. El tipo me dijo la posta: los pueblos son conservadores y tardan mucho en cambiar de opinión. Así es y así fue siempre acá.
Alejandro Rozitchner es el hijo del mítico filósofo León Rozitchner, un símbolo de la izquierda argentina que se tuvo que exiliar cuando la dictadura. Pienso que si León viera lo que terminó siendo su hijo lo cagaría a patadas en el culo. Alejandro apareció con un puesto oficial durante la presidencia de Mauricio Macri y dicen que le escribía los discursos. Hoy está mucho peor: ni siquiera tiene un puesto en el gobierno de Milei pero lo defiende a capa y espada y ataca al periodismo como si fueran culpables de decir la verdad.
¿Qué le pasó al Rozitchner troglodita, fascista? ¿Le pegó mal el faso o siempre fue así pero antes se hacía el bueno?
Lamentable.


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