Ayer fue el Día del Escritor en Argentina y hoy se cumplen cuarenta años de la muerte de Jorge Luis Borges, el escritor.
Tengo un vago recuerdo de mi niñez, probablemente principios de la década de los ochentas, tal vez un recuerdo, tal vez un sueño (borgeano).
Lo cierto es que Jorge Luis Borges vino más de una vez a Coronel Suárez porque Don Isidoro era su bisabuelo. En una de esas ocasiones yo cursaba la primaria en el Departamento de Aplicación y fui seleccionado junto a otros y otras para conocer al gran escritor y hacerle una pregunta. Borges iba a estar en el Gran Hotel y había que levantarse temprano. Lo cierto es que tal vez no me interesó, tal vez sentí miedo de un ciego pero esa mañana fingí fiebre. Mis padres consiguieron levantarme y llevarme cuando ya era tarde y todo había terminado. La Regente me retó y fin de la historia.
Me perdí de conocer a Jorge Luis Borges.
Pasaron unos años y comencé a leerlo y fascinarme con su escritura.
Me pegó en el centro del pecho lo sublime de el cuento "El Aleph" y la broma magistral que es "Pierre Menard, autor del Quijote".
En el ensayo "El escritor argentino y la tradición" Borges nos abre la cabeza hacia el Universo todo. Dice que no debemos limitarnos a escribir temas argentinos, nuestra tradición es todo el mundo.
Y pienso tal vez que "La esfera de Pascal" para el sería un ensayo más pero para mi tiene una profundidad religiosa, metafísica, es como el descubrimiento de Dios.
Por estas y otras razones es el mejor.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario