Se sabe, neurótico es cualquier persona común que no está loca pero tiene sus mambos. Eso, supuestamente, se arregla yendo al psicólogo o al psicoanalista. Hablando.
Aparte de los neuróticos, el psicoanálisis lacaniano divide la locura en dos tipos: una es la psicosis ordinaria que es un poco confusa, evanescente, se suele confundir con la neurosis porque el paciente pudo haber tenido algún brote psicótico, algún delirio, pero en un momento se estabiliza y funciona bien. Y un neurótico también puede haber tenido brote, delirio y seguir siendo un simple neurótico. Luego, a la locura más grave se la llama psicosis extraordinaria o florida. Esos casos son reconocibles a simple vista, son personas que no encajan en el mundo y que siempre terminan internadas en una institución psiquiátrica.
Escribí un librito de culto y sobrevalorado, llamado "He visto a Lucy" adonde contaba mi análisis con el famoso psicoanalista lacaniano Jorge Chamorro y mis delirios con varias famosas.
Empecé mi análisis en 2006. Chamorro al principio me consideraba un neurótico simpático que había tenido un brote en 1998 y que ahora deliraba con las bellezas hegemónicas. Yo venía de estar 5 años con un psiquiatra cretino que me había diagnosticado como enfermo bipolar y me había empastillado como un salvaje. Con el avance del análisis paralelamente me trataba el psicoanalista y psiquiatra Miguel Furman quien me fue sacando la medicación hasta dejarme con una sola pastilla. Hasta ahí todo bien.
Así como estaba, en 2009 me vine a dirigir a Suárez el periódico "Infosuárez" mientras que viajaba para verlo a Chamorro una vez por mes. Parecía que estaba todo bien, el final feliz del análisis. Pero en 2011 se pudrió todo. No pude manejar un tema de autoridad relativamente simple y mandé todo a la mierda.
Ahí volví a Buenos Aires a editar mi libro y todos mis contactos, incluido Chamorro, me dieron la espalda. Ahí también cambió mi diagnóstico, de querible neurótico pasé a psicótico ordinario.
Igual seguí tomando siempre la misma medicación y misma dosis: un antipsicótico (Ja!) con eso sigo estable hasta el día de hoy.
Abandoné el análisis con Chamorro defraudado como si el hubiese tenido la culpa de lo que me pasó. Una estupidez realmente. Y nobleza obliga, debo reconocer que su diagnóstico y sus palabras estaban en lo cierto. Probé todo tipo de caminos ortodoxos y heterodoxos y no pude revertir el problema de fondo. Al menos hasta hoy todo lo que dijo Chamorro sigue vigente.
Así que estoy medio loco pero estable.
¿Es o se hace? preguntan ellas.

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