viernes, marzo 27, 2026

¡AHORA SI, LUCRE!


Lo dice Osho, lo digo yo, aparece entrelíneas en "Nuestra Tierra" el precioso documental de Lucrecia Martel.

Los hombres originarios de esta tierra estaban ahí antes que nosotros y es verdad, no son muy ambiciosos, se conforman con disfrutar de la naturaleza y vivir en armonía con ella. Eso es ser hombres religiosos. También se les puede llamar vagos. Como más prefieras.

Pero luego llegan los invasores, los descendientes de europeos y esos están inquietos: quieren guerra, quieren explotar la naturaleza, tienen ambición. Y recurren a las trampas necesarias para cagar a los ingenuos hombres primitivos. Y si no alcanza con las argucias legales directamente recurren a la violencia.

Asesinan.

Hay una deriva típica de Martel que aparece en sus películas de ficción y también en este documental, por un momento se cuelga en detalles aparentemente intrascendentes y por unos minutos no entendemos adonde quiere llegar. Pero al ratito nomás se aclara todo: da vueltas en círculos para narrar en una historia la historia del mundo. Partiendo de lo particular llega a lo general.

En el asesinato del cacique Javier Chocobar, de la comunidad aborigen Chuschagasta en Tucumán se cifra la historia del mundo. De la Tierra entera. Esta nuestra tierra.

Se la ve madura y lúcida a la Martel, tomando una vía cuasi mística cuando antes, en sus geniales largometrajes yo desconfiaba un poquito de cierto tono cínico que se pone por encima de todo y todos.

Acá encuentra el sentido compasivo exacto. Involucrándose pero sin pedir venganza.

Incluso, cuando terminó la proyección en el Gaumoint, apareció la cineasta y respondió preguntas del público que llenaba la sala y que la aplaudió de pie.

Y allí, nuevamente, reiteró: dialoguemos con los distintos, con estos fachos, trogloditas, no vayamos al choque.

Tratemos de hacernos entender.

Ese es el camino a seguir, en el arte, la política y la religión..


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