domingo, agosto 02, 2026

DESPIERTA


 


Nunca en la Historia de la Humanidad estuvimos tan cerca de que un demente como Trump desate un apocalipsis nuclear. Tampoco está muy lejos el ecocidio, hemos contaminado y estamos exterminando la naturaleza. Nunca como ahora este país estuvo a punto de convertirse en una colonia del primer mundo, gobernada por una banda de psicópatas vendepatrias.

Y sin embargo...

Nunca fue tan clara la verdad. Nunca estuvimos tan cerca de la iluminación.

La información ya no solo está en los libros, circula y arde por las redes sociales.

Hay una aceleración cuántica de la luz y también de la oscuridad.

La solución para este brete es despertar. Tomar conciencia.

En los tiempos de Buda y Cristo era difícil, era para pocas personas.

Había que irse a vivir arriba de una montaña y pasarse la vida meditando.

Ya en el Siglo XX apareció Osho y simplificó las cosas: inventó las meditaciones activas accesibles para todos, con música, baile y catarsis.

Ya no es imprescindible ir a la India.

Podés hacer un retiro acá o en cualquier parte del mundo.

Y si no tenés guita para hacer un retiro igual la Existencia no te deja a pata.

En este Siglo XXI hay por lo menos dos iluminados que enseñan lo mismo: el alemán Eckhart Tolle en Canadá y el jamaiquino Mooji desde Portugal. Esos dos son los que conozco. Debe haber más.

Y los dos enseñan lo mismo: a ser testigo de la mente.

Esta práctica milenaria es la esencia de la meditación y la podés practicar siempre, en cualquier momento, en cualquier lugar.

Simplemente estar atento a los pensamientos y emociones. No encarnarlos, no ser ellos observándolos desde una distancia, creando vacío, silencio, paz.

Cualquiera sean tus pensamientos o emociones, buenos, malos, luminosos, oscuros solo hay que observarlos sin juzgarlos así la luz de la conciencia los termina borrando.

Surge la Presencia.

 

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