Ayer era el aniversario de Suárez pero no hubo festejos por el mal tiempo.
Cuando pasó la lluvia, nos acercamos espontáneamente a la plaza del centro una veintena de personas, las feministas, el Gabi Hoffmann y yo. Todos acompañados de nuestros perros.
Es que la Patria está en peligro y ahí entonces aparece la gente de bien, los patriotas.
No pudimos estar bancando allá la votación en la Plaza del Congreso, soportando los palos y gases de la cana asesina pero desde acá hicimos un aguante simbólico.
Si bien no todo salió perfecto, se pudo evitar lo peor.
La ley que presentó este gobierno vendepatria y cipayo estaba armada a la medida de Peter Thiel y otros degenerados billonarios.
Ellos son los ciber magnates, que necesitan grandes extensiones de tierra y reservas de agua para instalar los data centers de la Inteligencia Artificial.
Por eso queman los bosques en la Patagonia, para bajarles el precio y poder comprarlos por monedas..
Peter Thiel no es cualquier degenerado: es un filósofo de la extrema derecha y postula que la democracia no sirve, que tienen que gobernar ellos, los más ricos y que tiene que desaparecer la clase media y quedar solo los más ricos y los más pobres, los esclavos.
Tecno medievalismo se le llama a eso, hacia allá nos quieren llevar.
La lucha recién comienza.




