Uno se entera de la movida cultural de Buenos Aires, obviamente, y como mucho, la de La Plata.
Rosario también existe, Rosario siempre estuvo cerca. De Litto Nebia para acá empezó todo.
También, descubro ahora, tiene grandes escritores y periodistas que testimonian lo que fue el rock nacional e internacional. De un tiempo a esta parte consumo muchos libros sobre las grandes bandas y los grandes solistas de nuestra música. Y este que ha escrito Diego Giordano, Arquitectura Moderna, sin duda es el mejor que he leído.
Giordano va tras los pasos de un disco invisible, olvidado: el primero de Fricción: Consumación o Consumo. Pero además, escribiendo estupendamente y entrevistando a todos los protagonistas de aquella época, traza un fresco generacional impactante tanto del rock nacional como el internacional.
Y no es porque lo haya vivido, el autor tiene dos años menos que yo pero se ve que toda la escena le cambió la vida como a mi.
Y le hace justicia, claro está, al mito, la leyenda de Richard Coleman: el poeta, el guitarrista, el cantante, el de la vida salvaje y alocada, el lector sofisticado, el máximo representante de algo que acá se llamó el dark.
Este libro que ha escrito Giordano me trajo la felicidad de recordar una época gloriosa en que todo parecía suceder al mismo tiempo.




