miércoles, septiembre 09, 2026

TREINTA AÑOS DEL NUEVO CINE ARGENTINO


 


En 1991 cuando me fui a estudiar a Buenos Aires abrió la FUC, la Universidad del Cine. Pasé por su hermosa sede de San Telmo a averiguar precios pero era imposible para mi. No podía convencer a mi abuelo ni a nadie de mi familia de que pagaran fortuna para que yo me volviera Director de Cine. Eran tarifas solo aptas para chetos y niños ricos con tristeza. Decidí esperar una mejor oportunidad.

En 1993 se vino mi hermano Francisco a estudiar y mi abuelo sacó de la galera un tres ambientes en el centro de Avellaneda. Ese año rendí los ultimos finales en la UCA y me recibí de Técnico Universitario en Publicidad. A principios de 1994 rendí el examen de ingreso de la Escuela de Cine de Avellaneda y quedé. 

Lo poco que recuerdo de mi breve paso por la carrera de Dirección de Cine es al profesor de guión, un tocayo mío que decía: contar una historia es como contar ese chiste Juan y Pinchame se fueron al río, Juan se ahogó, quien quedó?

También recuerdo cuando el profesor de Realización Cinematográfica, harto de la barra brava que yo encabezaba de fanáticos de David Lynch, que decíamos que el cine argentino era una mierda y que Terciopelo Azul era la mejor película de todos los tiempos, nos dijo: vamos a ver una película argentina.

Acto seguido nos proyectó El Dependiente, de Leonardo Favio. La conmoción fue total. He vuelto a ver esa película muchas veces y la considero la mejor película argentina de todos los tiempos.

Presentamos guiones para hacer cortos en Super VHS, el mío fue uno de los aprobados y lo dirigí. Se llamaba "Reflejos" y era una mezcla imposible entre Borges y Subiela. Perdí el videocassette con los años y espero que nadie lo conserve.

En verdad llegué a filmar el corto pero no a editarlo. En el medio apareció el gordo Arenas, un ex compañero de la UCA que se quería lanzar con su propia agencia de publicidad y me reclamaba como creativo. Dejé todo por el viejo sueño estúpido de la Publicidad y el dinero fácil. Pero como todo tiene que ver con todo, la agencia del gordo estaba metida dentro de una productora de cine. No se como se había hecho amigo de ellos y le cedieron un espacio en un coqueto departamento que quedaba en el Bajo, sobre la calle Paraguay. Mi hermano Francisco entró de cadete.

La productora en ese momento trabajaba en lo que sería la película "El Censor" una historia ficticia escrita por Alan Pauls basada en la vida de Paulino Tato. La dirigió Eddy Calcagno y cuando la estrenaron en 1995 me gustó mucho. Debería volver a verla.

De esa oficina productora de cine y agencia de publicidad recuerdo cuando escuché por primera vez la voz cavernosa del Oso Dedovich, era la voz que decía: impresión dígito pulgar derecho, en La película del rey. También había un psiquiatra rebelde llamado Alex Tossenberger que armaba bardo haciendo el Des Bordar en el Borda y que años después vi que dirigió sus propias películas.

Resumiendo: la agencia fue un fiasco, una estafa menemista donde abundaba la cocaína y los sueños de grandeza. Un día el gordo se fue debiendo quedarse a Brasil y nos dejó colgados a mi, a  mi hermano y a los de la productora.

De esos meses de falso glamour recuerdo que al lado nuestro abrieron un bar bien cheto en lo que había sido una cochera subterránea. El bar se llamó Moon y la tarde que se abrió la calle estaba llena de modelos top, cuando iba para la agencia cruce una mirada y una sonrisa de amor inolvidable con Bárbara Durand. Iba mucho a Moon y recuerdo tomar un café con un playboy que estuvo casado con Nacha Guevara o algo así, que también tenía un curro publicitario y que me dijo: anoche fui a la inauguración de una disco nueva llamada El Living, estaba bastante bien pero viste cuando entrás al baño y hay olor a culo.

El inicio del Nuevo Cine Argentino se situa en 1996 con el estreno de la película "Rapado" de Martín Rejtman pero en verdad todo empezó mucho antes. La misma película de Rejtman, hito del cine independiente, se estrenó en festivales intenacionales en 1992 y es una obra maestra descomunal del minimalismo. Pocos diálogos, pocos gestos. Una especie de Ladrón de Bicicletas pero con motos que cuenta sin aludir directamente la crisis económica y moral en una Buenos Aires menemista. Protagonizada por un ignoto Ezequiel Cavia que presta su máscara imperturbable, aparecen en breves cameos Rosario Bléfari, Gonzalo Córdoba, Emmanuel Hourvilleur y Lucas Martí. También hay una canción que creo que es de Suárez.

Acostumbrados al cine muy hablado y politizado, poca imagen y mucha literatura, esa película marcó una revolución y un estilo que luego se replicaría hasta el hartazgo. Pero en 1995 ya nos había sorprendido la recopilación de cortos Historias Breves, concurso que organizaba el INCAA y que financiaba cortometrajes en fílmico a sus ganadores: ahí aparece Rey Muerto de una tal Lucrecia Martel, también el chiste feroz de Donde y como Oliveira perdió a Achala, que se burlaba de las leyendas del viejo cine argentino Olivera y Ayala. También recuerdo cortos de Burman, de Adrián Caetano y de Bruno Stagnaro.

Retrocedo en el tiempo a Mar del Plata 1988 cuando fui a ver "Lo que vendrá", la opera prima de Gustavo Mosquera R. Ese fue un antecedente posible, una película de ciencia ficción distópica bellamente filmada, aunque con un guión alegórico berreta que hablaba de la dictadura. Estaban Hugo Soto, Juan Leyrado, Charly García como el enfermero y claro, Rosario Bléfari.

Mosquera lo volvíó a hacer en 1996 con "Moebius", otra vez las mismas virtudes y defectos: belleza estética, escenarios urbanos apocalípticos y un irse al futuro para contar torpemente el tema de la dictadura y los desaparecidos. Ese fue el primer film financiado por la FUC y creó un quilombo. La Universidad del Cine te cobraba fortuna pero te garantizaba que cuando te recibieras iba a financiarte una película. Mosquera era docente de la FUC y ese supuestamente iba a ser un proyecto colectivo de los alumnos que el coordinaría,  pero en realidad se convirtió en el segundo largo de Mosquera que los usó a los chetos para que trabajaran a su servicio.

Se armó un quilombo memorable, hubo muchos que pusieron el grito en el cielo y la FUC se vió obligada a financiar otro largo en 1998 que se llamó "Mala Epoca" y que consta de cuatro mediometrajes.

Hitos del cine argentino que viví intensamente como cinéfilo y que hoy con este gobierno de mierda que está destruyendo la industria del cine, se vuelve necesario festejar.

No nos vencerán.


lunes, septiembre 07, 2026

LUCES Y SOMBRAS DEL TÍO RODO


 


Me puse a leer sobre el conflicto legal entre Tini Stoessel y su padre Alejandro. Entonces me enteré que hace 5 años falleció Rodolfo Stoessel, el tío de Tini. No hay mucho detalle, murió de un ataque al corazón o tal vez de covid.

En 1992 yo seguía estudiando Publicidad pero tenía un pariente lejano periodista que trabajaba en la revista de Clarín, un personaje entrañable llamado Jorge Auditore. El estaba obsesionado con que yo trabaje de periodista y luego de un par de intentos fallidos me recomendó con un amigo suyo, Alejandro Veroutis, que dirigía La Revista del Mundo.

Lo convencí a Veroutis de que me mande a entrevistar a Juana Molina. Yo estaba enamorado de ella desde que la vi aparecer en La Noticia Rebelde, luego pasó a trabajar en el programa de Gasalla y hacía un par de años que tenía su propio programa "Juana y sus hermanas".

Caí en el Estudio Estrellas adonde se grababa el programa y donde ahora creo que funciona Crónica TV. Me atendió una chica cubana llamada Lucrecia que era la asistente todo terreno de Juana. Lucrecia era chiquita, blanca y sexy. Me dijo que volviera un martes que era el día que Juana tenía más desocupado y me iba a atender.

A partír de ahí fui todos los martes durante 2 meses y Juana nunca me atendía, siempre estaba ocupada. Ya me aquerencié y me ponía a mirar las grabaciones del programa. Alejandro Stoessel era el director y su hermano Rodolfo su asistente. Rodolfo se vestía de heavy metal con campera de cuero, pelo largo y botas y andaba por ahí con cara de malo. Era el mejor amigo de Lucrecia y cuando empecé a salir con ella me empecé a tratar con Rodolfo y descubrí que hacía un personaje. Ellos dos me llevaban unos cuantos años.

Después de dos meses Juana me dió la nota y Lucrecia me advirtió que no sabía nada de lo nuestro. Me divertí fascinado con Juana y estuve tentado de tirarle los perros pero me dije: tranqui, no da.

Siempre íbamos a comer con Lucrecia a lo de Rodolfo que vivía en un departameno a media cuadra del Alto Palermo. Rodolfo era super sensible y careteaba su homosexualidad. Solo lo hablaba con Lucrecia. También mediaba entre nosotros, era una especie de terapeuta holístico.en mi relación con Lucrecia, que fue una educación sentimental y sexual ardua. Ese encuentro confuso entre un pueblerino inexperto y arrogante y una cubana curtida que había abandonado su país y familia en busca de sueños de libertad.

En 1993 el programa seguía siendo exitoso pero Juana estaba harta y aprovechó su embarazo para dejarlo. Ella había empezado a crear esos personajes cómicos para conseguirse un trabajito pero su verdadero sueño era hacer música. En el camino había revolucionado la forma de hacer humor en TV y luego revolucionaría la forma de hacer música.

Lucrecia quedó sin trabajo y Juana se fue a vivir a su quinta en Pacheco y le prestó su departamento. Un departamento precioso en la calle Sinclair en Palermo Chico. Rodolfo siempre caía a comer con nosotros y le decía a su familia que Lucrecia era su novia. Un domingo a la mañana pasó algo muy gracioso cuando nos tocaron el portero. Eran los Stoessel que la venían a buscar a Lucrecia para llevarla a pasar el día a su quinta. Ella se había olvidado y nos habíamos quedado dormidos. Nos vestimos rápido y bajamos. Yo arranqué para otro lado y me preguntaron si me podían arrimar, me dio mucha verguenza y dije que no. Me fui caminando a tomar el 10.

Rodolfo estaba muy orgulloso porque había trabajado de asistente de dirección de Leonardo Favio en la película "Gatica, el mono" y no era para menos. El hacía Tai Chi y siempre me quería llevar, me decía que me iba a hacer muy bien. Y tenía razón. En esa época se veía mucha gente practicando esa hermosa meditación en movimiento en las plazas de Buenos Aires. Pero yo en ese entonces estaba en cualquiera y tardé como 20 años en tomar mi primera clase de Tai Chi.

En 1994, finalizada mi Tecnicatura de Publicidad, me metí a estudiar Dirección de Cine en la Escuela de Avellaneda. Dejé de salir con Lucrecia y también de verlo a Rodolfo.

Recuerdo vagamente que lo volví a cruzar en 2001 o un poco después. Yo la había limado y había empezado la pesadilla de los siquiatras, las pastillas y todo eso. Le conté a Rodolfo y se enojó, me dijo: Vos sos boludo, te dicen que estás medio loco, te dan pastillas y vos las tomás y aceptás todo mansamente. Tenés que psicoanalizarte, averiguar que te pasa.

Tenía razón otra vez.

Creo que fue en 2016 cuando lo descubrí en Twitter, se había convertido en influencer o algo así, también creo que actuaba en teatro. Defendía el gobierno horrible de Macri, atacaba a los K y cuando las feministas acusaron a Darthes de violar a Thelma Fardin sintió la extraña necesidad de tirarse encima de esa granada. El había sido productor de "Patito Feo" y decía que Darthes era intachable, que eran todas mentiras. Intercambiamos mensajes de wasap, ahí ya estaba totalmente gay y me tiró los perros. Lo rechacé amablemente y no nos escribimos mas.

En 2018 yo estaba haciendo "El cazador oculto" en Radio Zönica y recordé que Rodolfo tenía una sobrina megaestrella pop. Sabía que me iba a mandar a la mierda pero no perdía nada con intentarlo.

Le escribí: Hola Rodolfo, tengo un programa de radio y me gustaría entrevistar a Tini. Podrías preguntarle si le interesa?

Hola, como andás, ahí la tengo en línea, ya le pregunto.

Dice que si, que va a ir a tu programa, en que dial está tu radio?

No sale al aire, es una radio de internet.

A ver para que le pregunto...

Dice que no va a radios de internet. Chau.





domingo, septiembre 06, 2026

ASTOR

Apareció en X un tremendo video de la televisión europea de 1977 donde Astor Piazzolla interpreta una brillante versión de "Libertango" con su mítico octeto electrónico.

Esa formación medio rockera duró solo un año y fue épico su comienzo y su final.

Se sabe que Piazzolla revolucionó el tango y era muy odiado por la mayoría de los tangueros. Además el vio que el rock nacional era la música revolucionaria y elogiaba públicamente a Charly y a Spinetta. Entendió perfectamente que el tango estaba muerto y el rock lo había reemplazado. Particularmente con el flaco Spinetta tenía una obsesión: era fan de su grupo Invisible y lo iba a ver en la época de "El jardín de los presentes" que para mi es el mejor disco de la historia del rock nacional. Es más: le propuso a Luis Alberto componer una canción juntos y el flaco se negó. Me imaginó como se habrá sentido el tano calentón por el rechazo. Muchos años después Spinetta aclaró que lo había hecho porque le daba vergüenza la idea de componer con un monstruo como el marplatense cuando el ni siquiera sabía leer una partitura. La venganza de Astor no se hizo esperar: le robó al guitarrista, un pibe de 18 años llamado Tomás Gubitsch y formó el octeto que es como una versión ampliada de Invisible. Todo sonaba de mil maravillas pero hubo un inesperado quilombo político: estando en París el pibe hizo unas declaraciones sobre la dictadura argentina, denunciando las torturas y desapariciones. A Piazzolla esto no le gustó nada, el lado oscuro del genio, parece que era facho o por lo menos no le molestaban los milicos. El grupo se disolvió, Gubitsch quedó varado en París porque la Dictadura lo amenazó de muerte. De hecho este prodigio de la guitarra nunca más volvió a vivir a la Argentina, tan marcado quedó por la experiencia. Vive, graba y toca en Francia desde entonces. Piazzolla incluso se peleó con su hijo Daniel que era el tecladista del grupo y estuvieron 10 años sin hablarse aparentemente por el mismo quilombo.

Nada nuevo: genios luminosos en algunos aspectos y muy oscuros en otros. Un dandy tiránico y salvaje que se internaba mar adentro en lancha en su Mardel para pescar tiburones.

Si la música es el arte supremo, el más cercano a Dios, Piazzolla fue uno de los más grandes de la Historia y se animó a cruzar sus raíces tangueras con rock, electrónica, clásica y jazz llevando su arte al cielo.

En sus últimos años, no le gustó la simplificación del rock nacional, el post punk, la new wave, los raros peinados nuevos y murió puteando a Charly, Luis y Soda.




sábado, septiembre 05, 2026

KALIMOCHAS EN FAUNA




Anoche el Gabi Hoffmann me invitó a comer a su casa. Finalmente me explicó en detalle todo el tema de la sabiduría hiperbórea, esa espiritualidad oscura y conspiranoica en la que el cree y creía Ricardo Iorio. Después cenamos y vimos en You Tube el documental recién estrenado sobre Raúl Prchal, el escritor anarquista y místico a la bartola que recibía en su casa de adobe en Humahuaca a todos los viajeros y buscadores como el Gabi. La casa no tenía gas ni luz y como pago había que comprarle algún libro y algún vino al anfitrión. En el documental aparece contando su experiencia Fabian Casas. Le digo a Gabi: es el gran escritor y poeta de Boedo.- En serio? me dice. -Boludo yo víví mucho tiempo con ese tipo en la casa. La revelación me aturdió, percibí como siempre en lo de Gabi mucha luz y también mucho dolor. Nos tomamos un taxi y fuimos a Fauna, el nuevo restobar de mi primo Fausto. Tocaban las Kalimochas, el dúo de Josefina Thomas y Clara Aguirre. Dos voces preciosas, bajo y teclados. Hace años que sigo a las chicas, Josefina viene del rock y Clara del funk. Hace un par de años se fusionaron y tocan canciones propias y versiones en plan electropop feminista y hedonista. Cada noche tocan y cantan mejor.Vienen recorriendo la Provincia y Capital y son el crédito musical local. Promediando el show me fui al baño y me quedé un rato, venía de dos meses sin probar alcohol y anoche mezclé y volqué. Noche inolvidable de la vanguardia del sudoeste bonaerense.

 

jueves, septiembre 03, 2026

1991


Cuando terminé la secundaria y me iba a ir a estudiar a Buenos Aires, mi abuelo Miravent me dijo: Por ser mi primer nieto te voy a pagar la carrera, pero elegite una corta y barata. Yo había estado haciendo radio y lo más lógico hubiese sido que fuera a estudiar periodismo u locución. Pero estábamos en pleno menemismo, el delirio y la confusión eran totales. Así que elegí la Tecnicatura en Publicidad de la UCA que duraba solo dos años.
Yo tenía la ilusión de que mi abuelo me diera la llave del hermoso semipiso que tenía cerrado en Recoleta y que solo se utilizaba cuando viajábamos a pasear nosotros o mis abuelos.
Pero ignoraba cierta historia familiar: cuando mi tío y mi viejo se fueron a estudiar y trabajar a Buenos Aires mi abuelo no solo les habilitó el depto, sino que les puso una señora que vivía con ellos y les cocinaba, lavaba y planchaba. Lo que hicieron los dos atorrantes fue vivir de joda en joda llenándolo de amigos y aparte eran todos burreros, se la pasaban yendo al Hipódromo. Ahí mi abuelo, que era bastante cabrón, dijo nunca más.
Así que no se le ocurrió mejor idea que pagarme una pensión para estudiantes del interior de la Iglesia Catolica, la Fundación San Luis Gonzaga,  que quedaba en Sarandí 41 y era un antro sucio y oscuro.
Vivíamos como en la colimba, habitaciones de a 4 con dos cuchetas, una mesa y baños compartidos.
Había uno solo que tenía su habitación con baño privado y no comía en la mugrienta cocina con todos los presos, le decían el Conde y había llegado recomendado por un Obispo y la UCEDE. Entonces vivía solo y comía arriba, en casa de los Besteiro, que eran los que estaban a cargo de la pensión. Este cheto astuto y simpático estudiaba Derecho y hace muchos años que es el intendente de Esteban Echeverria.
En ese tiempo no existía internet y no teníamos televisión, lo único que había era una radio reloj del flaco que dormía abajo mío y que estaba las 24 hs. sintonizada en la Rock and Pop. Literalmente.
Escuchábamos los programas de Pergolini, de Bobby Flores, de Lalo Mir con la Negra Vernaci, las Loca como tu madre, a la medianoche la Heavy Rock and Pop e incluso a las 3 de la mañana había un programa que se llamaba Cuchillos de palo. Los domingos a la noche había un programa de un flaco que era el director de Página 12 que se llamaba Hora 25 y que dejaba entrar al estudio al público. Allí me dirigí entonces un domingo a la noche caminado por la Avenida Belgrano hasta el Bajo. Cuando llegué había 3 o 4 minas esperando afuera. Llegó el flaco y estacionó en la puerta de la radio un peugeot medio cascoteado, nos hizo subir al estudio, vimos el programa en vivo y cuando terminó bajamos todos y el flaco subió las minas a su auto y se fue echando puta.
Los viernes a la noche iba a jugar el torneo semirápido al Club Argentino de Ajedrez y me codeaba con todos los grosos. Una vez en que estaba inspirado y no paraba de ganar me tocó jugar nada menos que con el Viejo Najdorf. Como el era Gran Maestro Internacional y yo un simple jugador de primera categoría me dio varios minutos de ventaja. El Viejo jugaba sobrándome, sin mirar el tablero y conversando con otro que estaba mirando la partida. Lo acorralé y tuvo que entregarme 3 peones. Pensé que iba a rendirse pero en cambio comenzó a pensar un rato, entregó su torre por mi caballo y se lanzó a un ataque desesperado. Retrocedí, me defendí como pude y si bien la ventaja material era mucha Najdorf parecía inclinar la cancha. Pero de repente se le cayó la aguja. Perdió por tiempo. Llamé al árbirtro y el viejo cabrón empezó a gritar que le había hecho trampa, que le había tocado el reloj. Se empezó a juntar gente y el árbitro nervioso me preguntó: Es verdad lo que dice Don Miguel? Obviamente lo negué y el viejo se levantó a los gritos diciendo que renunciaba al Club y que nunca más iba a volver. A la semana siguiente volví y Najdorf estaba otra vez listo para jugar, charlando con otro al que le dijo en voz alta señalándome: Ese muchacho juega muy bien.
La primera obra de teatro que vi en mi vida fue una de Urdapilleta, Barea y Tortonese en el Rojas, que se llamaba María Julia la carancha y que estaba obviamente inspirada en la ministra María Julia Alsogaray.  Me reí a carcajadas con el humor negro y escatológico de los tres pero me asusté y estuve a punto de irme cuando bajaron del escenario corriendo entre la gente, se peleaban y agarraban al público y lo subían al escenario.
También estuve en uno de los 14 Gran Rex que hizo Soda y, atención, volví al Gran Rex a ver a los hermanos Marsalis sin tener ni puta idea de jazz, solo porque los registraba a los negros estos de haber tocado en el disco Bring on the night de Sting.
Mi viejo me depositaba 100 pesos por semana que eran 100 dólares y yo pasaba a buscarlos por el Banco Río que estaba frente a la Confitería del Molino. Una vez retiré por caja al mediodía y a la noche se me ocurrió entrar al cajero de puro aburrido y había otros 100 pesos. Los retiré feliz y me dije a mi mismo: estafé al banco, derroté al sistema! A la mañana siguiente me llamó mi viejo putéandome, lo que pasaba era que como la tecnología era muy básica, las operaciones tardaban 24 hs en acreditarse.
Un gordo que me daba Redacción Creativa en la facultad me dijo una vez que andaban buscando a alguien en una Agencia. Fui recomendado y me tomaron a prueba en esa pequeña oficina que se llamaba Latinoamericana de Publicidad. Me usaban mucho de cadete y una vez me pidieron que creara un slogan para un aviso donde festejaban haber ganado un premio en Montevideo. Se me ocurrió escribir: Cruzamos, ganamos y volvimos. Les encantó y lo usaron. También me hicieron corregir un texto laudatorio de nuestro presidente que daba vergüenza ajena. Mucho marketing político y negocios turbios. Intervenían en la interna del Partido Colorado de Paraguay para candidato de Presidente. Me acuerdo que el slogan era: Paraguay se mueve con Diaz de Vivar. Le hicimos toda la campaña pero Diaz de Vivar perdió la interna y cuando se cumplió un mes de mi ingreso me pagaron 400 pesos y me despidieron sin muchas explicaciones.
La única vía de comunicación era un teléfono fijo que estaba arriba, en casa de los Besteiro. Una mañana en que estaba dormido me gritaron que me llamaban, me desperté, me vestí rápido y subí la escalera. Pensé que eran mis viejos pero inesperadamente apareció al télefono una cheta de Suárez que me encantaba y que estudiaba también en Baires. Era más grande que yo, tenía novio y la había tratado un poco en un curso de dactilografía. Divagó un poco hablando de una amiga que teníamos en común pero todo era insólito y raro, ella esperaba que yo le dijera algo pero quedé atónito, sin saber que decir. Se despidió y cortó. Me quedé arrepentido entendiendo que había pasado algo extraordinario y que tenía que actuar, conseguir su teléfono y su dirección pero nunca me animé así que la olvidé con un poco de culpa.
Obviamente, cuando me la volví a cruzar mucho tiempo después estaba con su novio, me dio vuelta la cara y nunca más me saludó.


miércoles, septiembre 02, 2026

EL DIVINO JIM


 

He vuelto a escuchar los discos de The Doors y definitivamente envejecieron muy bien.

Como los buenos vinos. Como el mito salvaje de Jim Morrison.

Nacido como Douglas James Morrison en una familia acomodada y con un padre militar se rebeló y huyo de ellos de muy joven.

Vivió toda la locura hippie del rock en California pero de alguna manera también fue el primer gótico, el primer dark.

Cantante, poeta, cineasta también fue un sex symbol, el más hermoso.

Recuerdo el furor cuando se estrenó la película de Oliver Stone y la lectura afiebrada de un libro de Marcelo Figueras. Biografías en cine y literatura del gran alcohólico y drogadicto glamoroso.

Puse algunas de sus ideas en boca del protagonista de mi cuento "El Ruso".

Eso de tener un alma de payaso que lo obligaba a arruinarlo todo en el mejor momento.

Y también la idea demencial, suicida de destruir el cuerpo para llegar al alma.

Y vaya que lo logró, murió reventado a los 27 años pero que manera artística de vivir y morir.

También decía que el espíritu de un indígena norteamericano había entrado en su cuerpo cuando era chico y presenció un accidente.

Y que había que contar los hechos de la vida hermosos, como deberían ser, sin respetar lo real, lo objetivo.

Ficción vanguardista.

El nombre The Doors lo toma del libro The doors of perception que Aldous Huxley escribió contando sus experiencias con la mescalina.

Además, estuvo muy influido por la poesía del místico visionario William Blake.

El mito eterno del divino Jim.




domingo, agosto 30, 2026

LA GLORIOSA QUINTA B

Pasé mi niñez viviendo en Garibaldi 314. Enfrente está la plaza y al lado de casa la esquina inmensa de Lamadrid y Garibaldi en donde estaba la Florería Commisso. Allí vivían y trabajaban mi amigo Pablo Commisso, sus hermanos Javier y Tito, sus padres y su abuelo Chicho. Con Pablo tenemos la misma edad y jugábamos juntos en mi casa, la suya o la plaza. Pero un día la mayoría de los Commisso decidió volver a Mar del Plata, de donde eran originarios. El contacto con Pablo comenzó a espaciarse, cada vez nos veíamos menos hasta que en un momento lo perdí de vista por muchos años. 

Lo volví a encontrar en 2017 y resulta que se había convertido en el maestro heladero más prestigioso del país. Un artista de culto adorado por la farándula que va y se saca fotos con el como si fuera Messi. Tiene una heladería sencilla que se llama "IL Calabrese" en homenaje a Don Chicho. Sencilla por fuera pero por dentro vas a encontrar las cremas heladas más exóticas, artesanales y deliciosas del país.

Siguiendo por Garibaldi, cruzando Lamadrid llegamos al club Blanco y Negro. Curioso nombre que, cuenta la leyenda, los fundadores decidieron bautizar así para ser totalmente inclusivos. Mi viejo me hizo socio del club desde chico. El iba a tomarse el cafecito con sus amigos y jugar a las bochas. Comencé a jugar al básquet para congraciarme con el que era fanático, pero la verdad es que nunca me gustó ese deporte y por ende era horrible jugándolo. Luego probé con el voley que me gusta un poco más.

Pero obviamente lo que más disfruté siempre fue el fútbol. Era un niño freak, nerd, me pasaba gran parte del día leyendo ficción, jugando al ajedrez o estudiando pero cuando me cansaba cruzaba a la plaza donde siempre se armaban divertidos picaditos. Y me gustaba y me iba bien, tenía una buena gambeta corta y sabía dar buenas asistencias aunque era bastante morfón.

Creo que fue en 1985 que comencé el secundario con 12 o 13 años y se ve que a todos se nos alteraron las hormonas juntos porque caímos en Blanco y Negro y nos anotamos para jugar en la quinta división.

Fue tal la convocatoria que tuvieron que armar dos equipos: la quinta A con los pibes que ya venían desde chiquitos y la quinta B con los vagos que caímos a ver que onda.

Nos juntó el DT en la cancha y nos hizo jugar un rato mientras nos observaba. Y así armó el equipo:- el cabezón es el que sabe, gritó y me dio la 10. Juan Cruz Medina Bello de 8, Fernando Leonhardt de 9, los punteros eran el Laucha Gonzalez Lies y el hoy doctor Saccomano. De 5 el Mocho Ruiz, atrás el Mac Fernández, Marito Lindner y el Colo Ordoñez al arco. Eso es lo que me acuerdo mas o menos, me faltan detalles y jugadores.

La campaña fue desastrosa, perdíamos siempre 6 a 0 o 7 a 1. Yo sacaba del medio y me quería gambetear a todos, pasaba a uno, a dos y el tercero me la sacaba, contrataque de ellos y gol. Y así siempre. Una vez que íbamos perdiendo 1 a 0 armé una jugadita y me hicieron penal pero no lo quise patear porque tenía miedo de errarlo y que me putearan. Nadie se quería hacer cargo de tirar hasta que vino el Mac corriendo desde el fondo y lo metió. 1 a 1. Ese fue el único partido que no perdimos.

También me acuerdo que jugábamos en la cancha grande y me hacían patear los corners pero no tenía fuerza y la pelota no llegaba hasta el área. Una vez que fuimos a jugar a Pigué contra Peñarol entrando al área me gambeteé a dos, se la toqué al 9 que solo tenía que devolvérmela y era un golazo. Pero se enredó y no pasó nada. Yo ya tenía miopía y me las arreglaba para jugar sin anteojos pero esa vez unas chicas me empezaron a gritar desde la tribuna, me piropeaban y provocaban. Francesitas hot. Me acerqué al alambrado y hablé con ellas pero las veía borrosas, nunca supe si eran lindas o feas, flacas o gordas.

El que juega al Fútbol 5 o a la Play no tiene idea cabal de la emoción que es jugar un partido de verdad, Tampoco lo entendió Borges que dijo esa boludez de 22 tipos atrás de una pelota.

El cuerpo, la emoción real, es otra cosa. Como dice la inscripción al frente del club: Arte y Sport.