Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad...
En 2009 vivía en Buenos Aires rascándome el higo (para variar) y lo único que hacía era compartir mi fanatismo kirchnerista escribiendo en este mismo blog.
En un confuso episodio Gustavo Moccero me convoca desde Suárez para hacerme cargo de la dirección de su periódico K "Infosuárez".
Regreso por enésima vez al pago chico y comienzo a trabajar y a contactarme con gente de la política, y sobre todo, de la cultura.
Entonces aparece la artista Mercedes Resch que había reciclado una vieja pulpería llamada "La Tranca" y estaba moviendo las cosas desde el pueblito de Cura Malal.
Mercedes siempre manejó magistralmente su marketing del antimarketing: ¿porqué iría alguien a Cura Malal si no hay nada? Justamente por eso: porque no hay nada. Pampa y la vía.
En ese entonces Mercedes estaba en pareja con el artista porteño Fernando García Delgado, que iba y venía entre Capital y Cura.
Lo que pasó entonces fue la mayor movida cultural de la que fui testigo: Fernando convocaba a sus excéntricos amigos porteños que venían encantados a mezclarse con los paisanos y lugareños. El inolvidable Fernando Fazzolari, el gran Tata Cedrón y otros más de los que he olvidado sus nombres.
Exposiciones de arte, performances, instalaciones, entregas de premios ridículas, todo pasaba.
Recuerdo particularmente un fin de año en que hicieron una especie de transmisión televisiva trucha con una pantalla en la vereda de la Tranca y toda la gente sentada en las calles de tierra.
Vanguardia total.
También recuerdo un ciclo de cine y la lisérgica situación de proyectarle "Easy Rider" a Tito Cimarosti y señora, además de los freaks que nunca faltábamos.
Eso duró hasta 2011 y luego retorné a Buenos Aires.
Ahora La Tranca sigue existiendo con actividades más normales como recitales y diversas manifestaciones artísticas. Amén de los viernes de pulpería en que se llena y siempre hay dos borrachos tocando una guitarra desafinada.
Mucho color local.
Pero ese año y pico de felicidad K y vanguardista no me lo voy a olvidar nunca.




