jueves, septiembre 03, 2026

1991


Cuando terminé la secundaria y me iba a ir a estudiar a Buenos Aires, mi abuelo Miravent me dijo: Por ser mi primer nieto te voy a pagar la carrera, pero elegite una corta y barata. Yo había estado haciendo radio y lo más lógico hubiese sido que fuera a estudiar periodismo u locución. Pero estábamos en pleno menemismo, el delirio y la confusión eran totales. Así que elegí la Tecnicatura en Publicidad de la UCA que duraba solo dos años.
Yo tenía la ilusión de que mi abuelo me diera la llave del hermoso semipiso que tenía cerrado en Recoleta y que solo se utilizaba cuando viajábamos a pasear nosotros o mis abuelos.
Pero ignoraba cierta historia familiar: cuando mi tío y mi viejo se fueron a estudiar y trabajar a Buenos Aires mi abuelo no solo les habilitó el depto, sino que les puso una señora que vivía con ellos y les cocinaba, lavaba y planchaba. Lo que hicieron los dos atorrantes fue vivir de joda en joda llenándolo de amigos y aparte eran todos burreros, se la pasaban yendo al Hipódromo. Ahí mi abuelo, que era bastante cabrón, dijo nunca más.
Así que no se le ocurrió mejor idea que pagarme una pensión para estudiantes del interior de la Iglesia Catolica, la Fundación San Luis Gonzaga,  que quedaba en Sarandí 41 y era un antro sucio y oscuro.
Vivíamos como en la colimba, habitaciones de a 4 con dos cuchetas, una mesa y baños compartidos.
Había uno solo que tenía su habitación con baño privado y no comía en la mugrienta cocina con todos los presos, le decían el Conde y había llegado recomendado por un Obispo y la UCEDE. Entonces vivía solo y comía arriba, en casa de los Besteiro, que eran los que estaban a cargo de la pensión. Este cheto astuto y simpático estudiaba Derecho y hace muchos años que es el intendente de Esteban Echeverria.
En ese tiempo no existía internet y no teníamos televisión, lo único que había era una radio reloj del flaco que dormía abajo mío y que estaba las 24 hs. sintonizada en la Rock and Pop. Literalmente.
Escuchábamos los programas de Pergolini, de Bobby Flores, de Lalo Mir con la Negra Vernaci, las Loca como tu madre, a la medianoche la Heavy Rock and Pop e incluso a las 3 de la mañana había un programa que se llamaba Cuchillos de palo. Los domingos a la noche había un programa de un flaco que era el director de Página 12 que se llamaba Hora 25 y que dejaba entrar al estudio al público. Allí me dirigí entonces un domingo a la noche caminado por la Avenida Belgrano hasta el Bajo. Cuando llegué había 3 o 4 minas esperando afuera. Llegó el flaco y estacionó en la puerta de la radio un peugeot medio cascoteado, nos hizo subir al estudio, vimos el programa en vivo y cuando terminó bajamos todos y el flaco subió las minas a su auto y se fue echando puta.
Los viernes a la noche iba a jugar el torneo semirápido al Club Argentino de Ajedrez y me codeaba con todos los grosos. Una vez en que estaba inspirado y no paraba de ganar me tocó jugar nada menos que con el Viejo Najdorf. Como el era Gran Maestro Internacional y yo un simple jugador de primera categoría me dio varios minutos de ventaja. El Viejo jugaba sobrándome, sin mirar el tablero y conversando con otro que estaba mirando la partida. Lo acorralé y tuvo que entregarme 3 peones. Pensé que iba a rendirse pero en cambio comenzó a pensar un rato, entregó su torre por mi caballo y se lanzó a un ataque desesperado. Retrocedí, me defendí como pude y si bien la ventaja material era mucha Najdorf parecía inclinar la cancha. Pero de repente se le cayó la aguja. Perdió por tiempo. Llamé al árbirtro y el viejo cabrón empezó a gritar que le había hecho trampa, que le había tocado el reloj. Se empezó a juntar gente y el árbitro nervioso me preguntó: Es verdad lo que dice Don Miguel? Obviamente lo negué y el viejo se levantó a los gritos diciendo que renunciaba al Club y que nunca más iba a volver. A la semana siguiente volví y Najdorf estaba otra vez listo para jugar, charlando con otro al que le dijo en voz alta señalándome: Ese muchacho juega muy bien.
La primera obra de teatro que vi en mi vida fue una de Urdapilleta, Barea y Tortonese en el Rojas, que se llamaba María Julia la carancha y que estaba obviamente inspirada en la ministra María Julia Alsogaray.  Me reí a carcajadas con el humor negro y escatológico de los tres pero me asusté y estuve a punto de irme cuando bajaron del escenario corriendo entre la gente, se peleaban y agarraban al público y lo subían al escenario.
También estuve en uno de los 14 Gran Rex que hizo Soda y, atención, volví al Gran Rex a ver a los hermanos Marsalis sin tener ni puta idea de jazz, solo porque los registraba a los negros estos de haber tocado en el disco Bring on the night de Sting.
Mi viejo me depositaba 100 pesos por semana que eran 100 dólares y yo pasaba a buscarlos por el Banco Río que estaba frente a la Confitería del Molino. Una vez retiré por caja al mediodía y a la noche se me ocurrió entrar al cajero de puro aburrido y había otros 100 pesos. Los retiré feliz y me dije a mi mismo: estafé al banco, derroté al sistema! A la mañana siguiente me llamó mi viejo putéandome, lo que pasaba era que como la tecnología era muy básica, las operaciones tardaban 24 hs en acreditarse.
Un gordo que me daba Redacción Creativa en la facultad me dijo una vez que andaban buscando a alguien en una Agencia. Fui recomendado y me tomaron a prueba en esa pequeña oficina que se llamaba Latinoamericana de Publicidad. Me usaban mucho de cadete y una vez me pidieron que creara un slogan para un aviso donde festejaban haber ganado un premio en Montevideo. Se me ocurrió escribir: Cruzamos, ganamos y volvimos. Les encantó y lo usaron. También me hicieron corregir un texto laudatorio de nuestro presidente que daba vergüenza ajena. Mucho marketing político y negocios turbios. Intervenían en la interna del Partido Colorado de Paraguay para candidato de Presidente. Me acuerdo que el slogan era: Paraguay se mueve con Diaz de Vivar. Le hicimos toda la campaña pero Diaz de Vivar perdió la interna y cuando se cumplió un mes de mi ingreso me pagaron 400 pesos y me despidieron sin muchas explicaciones.
La única vía de comunicación era un teléfono fijo que estaba arriba, en casa de los Besteiro. Una mañana en que estaba dormido me gritaron que me llamaban, me desperté, me vestí rápido y subí la escalera. Pensé que eran mis viejos pero inesperadamente apareció al télefono una cheta de Suárez que me encantaba y que estudiaba también en Baires. Era más grande que yo, tenía novio y la había tratado un poco en un curso de dactilografía. Divagó un poco hablando de una amiga que teníamos en común pero todo era insólito y raro, ella esperaba que yo le dijera algo pero quedé atónito, sin saber que decir. Se despidió y cortó. Me quedé arrepentido entendiendo que había pasado algo extraordinario y que tenía que actuar, conseguir su teléfono y su dirección pero nunca me animé así que la olvidé con un poco de culpa.
Obviamente, cuando me la volví a cruzar mucho tiempo después estaba con su novio, me dio vuelta la cara y nunca más me saludó.


miércoles, septiembre 02, 2026

EL DIVINO JIM


 

He vuelto a escuchar los discos de The Doors y definitivamente envejecieron muy bien.

Como los buenos vinos. Como el mito salvaje de Jim Morrison.

Nacido como Douglas James Morrison en una familia acomodada y con un padre militar se rebeló y huyo de ellos de muy joven.

Vivió toda la locura hippie del rock en California pero de alguna manera también fue el primer gótico, el primer dark.

Cantante, poeta, cineasta también fue un sex symbol, el más hermoso.

Recuerdo el furor cuando se estrenó la película de Oliver Stone y la lectura afiebrada de un libro de Marcelo Figueras. Biografías en cine y literatura del gran alcohólico y drogadicto glamoroso.

Puse algunas de sus ideas en boca del protagonista de mi cuento "El Ruso".

Eso de tener un alma de payaso que lo obligaba a arruinarlo todo en el mejor momento.

Y también la idea demencial, suicida de destruir el cuerpo para llegar al alma.

Y vaya que lo logró, murió reventado a los 27 años pero que manera artística de vivir y morir.

También decía que el espíritu de un indígena norteamericano había entrado en su cuerpo cuando era chico y presenció un accidente.

Y que había que contar los hechos de la vida hermosos, como deberían ser, sin respetar lo real, lo objetivo.

Ficción vanguardista.

El nombre The Doors lo toma del libro The doors of perception que Aldous Huxley escribió contando sus experiencias con la mescalina.

Además, estuvo muy influido por la poesía del místico visionario William Blake.

El mito eterno del divino Jim.




domingo, agosto 30, 2026

LA GLORIOSA QUINTA B

Pasé mi niñez viviendo en Garibaldi 314. Enfrente está la plaza y al lado de casa la esquina inmensa de Lamadrid y Garibaldi en donde estaba la Florería Commisso. Allí vivían y trabajaban mi amigo Pablo Commisso, sus hermanos Javier y Tito, sus padres y su abuelo Chicho. Con Pablo tenemos la misma edad y jugábamos juntos en mi casa, la suya o la plaza. Pero un día la mayoría de los Commisso decidió volver a Mar del Plata, de donde eran originarios. El contacto con Pablo comenzó a espaciarse, cada vez nos veíamos menos hasta que en un momento lo perdí de vista por muchos años. 

Lo volví a encontrar en 2017 y resulta que se había convertido en el maestro heladero más prestigioso del país. Un artista de culto adorado por la farándula que va y se saca fotos con el como si fuera Messi. Tiene una heladería sencilla que se llama "IL Calabrese" en homenaje a Don Chicho. Sencilla por fuera pero por dentro vas a encontrar las cremas heladas más exóticas, artesanales y deliciosas del país.

Siguiendo por Garibaldi, cruzando Lamadrid llegamos al club Blanco y Negro. Curioso nombre que, cuenta la leyenda, los fundadores decidieron bautizar así para ser totalmente inclusivos. Mi viejo me hizo socio del club desde chico. El iba a tomarse el cafecito con sus amigos y jugar a las bochas. Comencé a jugar al básquet para congraciarme con el que era fanático, pero la verdad es que nunca me gustó ese deporte y por ende era horrible jugándolo. Luego probé con el voley que me gusta un poco más.

Pero obviamente lo que más disfruté siempre fue el fútbol. Era un niño freak, nerd, me pasaba gran parte del día leyendo ficción, jugando al ajedrez o estudiando pero cuando me cansaba cruzaba a la plaza donde siempre se armaban divertidos picaditos. Y me gustaba y me iba bien, tenía una buena gambeta corta y sabía dar buenas asistencias aunque era bastante morfón.

Creo que fue en 1985 que comencé el secundario con 12 o 13 años y se ve que a todos se nos alteraron las hormonas juntos porque caímos en Blanco y Negro y nos anotamos para jugar en la quinta división.

Fue tal la convocatoria que tuvieron que armar dos equipos: la quinta A con los pibes que ya venían desde chiquitos y la quinta B con los vagos que caímos a ver que onda.

Nos juntó el DT en la cancha y nos hizo jugar un rato mientras nos observaba. Y así armó el equipo:- el cabezón es el que sabe, gritó y me dio la 10. Juan Cruz Medina Bello de 8, Fernando Leonhardt de 9, los punteros eran el Laucha Gonzalez Lies y el hoy doctor Saccomano. De 5 el Mocho Ruiz, atrás el Mac Fernández, Marito Lindner y el Colo Ordoñez al arco. Eso es lo que me acuerdo mas o menos, me faltan detalles y jugadores.

La campaña fue desastrosa, perdíamos siempre 6 a 0 o 7 a 1. Yo sacaba del medio y me quería gambetear a todos, pasaba a uno, a dos y el tercero me la sacaba, contrataque de ellos y gol. Y así siempre. Una vez que íbamos perdiendo 1 a 0 armé una jugadita y me hicieron penal pero no lo quise patear porque tenía miedo de errarlo y que me putearan. Nadie se quería hacer cargo de tirar hasta que vino el Mac corriendo desde el fondo y lo metió. 1 a 1. Ese fue el único partido que no perdimos.

También me acuerdo que jugábamos en la cancha grande y me hacían patear los corners pero no tenía fuerza y la pelota no llegaba hasta el área. Una vez que fuimos a jugar a Pigué contra Peñarol entrando al área me gambeteé a dos, se la toqué al 9 que solo tenía que devolvérmela y era un golazo. Pero se enredó y no pasó nada. Yo ya tenía miopía y me las arreglaba para jugar sin anteojos pero esa vez unas chicas me empezaron a gritar desde la tribuna, me piropeaban y provocaban. Francesitas hot. Me acerqué al alambrado y hablé con ellas pero las veía borrosas, nunca supe si eran lindas o feas, flacas o gordas.

El que juega al Fútbol 5 o a la Play no tiene idea cabal de la emoción que es jugar un partido de verdad, Tampoco lo entendió Borges que dijo esa boludez de 22 tipos atrás de una pelota.

El cuerpo, la emoción real, es otra cosa. Como dice la inscripción al frente del club: Arte y Sport.


jueves, agosto 27, 2026

EL HOLLYWOOD EN CASTELLANO DE SUAR


 


En estos días se reflotaron en la red social X imágenes y videos de 1992 y el elenco de la tira televisiva La Banda del Golden Rocket, cuando éramos todos jóvenes y bellos, especialmente Araceli González.

Da la puta casualidad que yo estuve colado en la grabación de un capítulo de esa tira en Canal 13 y no podía dar crédito a mis ojos de lo que era Araceli y mucho menos entender porque le daba bola a Adrián Suar.

Un boludo con suerte, pensé pero ahora con el diario del lunes y después de ver su ultimo opus entiendo que ni boludo ni suertudo. Inteligencia, sentido del humor y arrojo.

Ya consolidada la famosa pareja juntan ahorros y los invierten en un proyecto loco de el: financiar una serie policial que se llamó Poliladrón. Y lo que vino después es bastante conocido.

Para esa misma época una uruguayita cruzó el charco y apareció como paquita de Xuxa para luego hacerse famosa con las tiras del famoso Canal 9 de Romay.

Estrellas pop, pensamos, van a durar lo que un suspiro.

En ese sentido pensé que Suar había encontrado en Valeria Bertucelli a su pareja ideal y en las comedias Un novio para mi mujer y Me casé con un boludo su techo artístico.

Me volví a equivocar.

Natalia Oreiro sorprendió haciendo comedias light pero también encarnando a Gilda y a Evita. Hace poco la vi sufrir como una magdalena en tremendos dramones como La mujer de la fila y La noche sin mi. 

Y Suar subió la apuesta siempre, interactuando con grosos como Julio Chávez y Alfredo Casero en teatro, televisión y cine. No para, ya no lo hace por la fama y el dinero. Se ve que es lo que ama y no puede hacer otra cosa. Es un hombre de la industria mainstream en la mejor tradición de los judíos que crearon el Hollywood que traficaba películas de autor en productos masivos. Ya hace un par de años avisó dirigiendo y protagonizando una comedia drámática sacando los trapitos al sol de su propia familia y tradición religiosa. Y este año filmó a las órdenes de directores grosos como Ariel Winograd y el español Alex de la Iglesia.

Y ahora Yo, Narciso el reencuentro poderoso con la Oreiro, primera vez en cine. El como guionista, director y protagonista. La película argentina más vista del año. Las críticas fueron cautas: una comedia romántica simpática, nada del otro mundo.

Pero yo estoy loco y veo otra cosa. Protagónico brillante de la Oreiro como una socióloga lesbiana que quiere hacer un experimento para escribir un libro. Ella sería la buena. Y el malo: un cirujano plástico depredador y narciso con una familia y relaciones disfuncionales. Pero en algún momento los roles se invierten y la buena no es tan buena y el malo no es tan malo. De comedia romántica poco y nada. Es una reflexión feroz sobre el mundo en el que vivimos, donde se coge poco y nada y solo hay amor entre pares. Todos mienten, todos fingen, todos manipulan. Solo asoma al final un alivio en forma de amistad y compasión. Pero no hay culpa ni arrepentimiento judeocristiano. Muchos aciertos: el casting, las actuaciones, el montaje, los diálogos picantes, el ritmo vertiginoso pero no torpe, el director de orquesta generoso que es Suar, que juega en toda la cancha y deja lucirse a todos especialmente a su partenaire. La única mancha de tuco son los separadores hechos con IA totalmente innecesarios pero un semiólogo sobregirado hasta podría argumentar que también son irónicos cruces entre un mito clásico y la tecnología berreta.

En fin, la vida te da sorpresas y a veces hasta son brillantes como esta sofisticada obra maestra que te hace reír de lo extraña que es la vida.


lunes, agosto 24, 2026

BELLEZA Y FELICIDAD


 

Leyendo el Clarín de hoy me anoticio que escribieron y publicaron el libro sobre la galería de arte Belleza y Felicidad. Ahora falta que hagan la serie.

Las artistas pop multifacéticas Fernanda Laguna y Cecilia Pavón alquilaron la inolvidable esquina de Acuña de Figueroa y Guardia Vieja en lo que antes era una farmacia.

Dice la nota que Belleza y Felicidad existió entre 1999 y 2001, lo chequeo, veo un video en You Tube de una charla que tuvieron este año mis contemporáneas con Rita Pauls en el Malba y parece que sí, que solo duró esos 3 años.

Es muy loco como los recuerdos se agrandan con el tiempo.

Pasé mucho por ahí, muchos recuerdos bellos y felices pero el mejor de todos es del recital de Rosario Bléfari.

Rosario estaba presentando su segundo disco solista, el precioso "Estaciones" y el insólito recital se dió en un sótano de la galería al que se llegaba por una escalera caracol. El lugar era chico, todo blanco y herméticamente cerrado. Recuerdo que pensé: si nos matamos nos matamos, muero feliz escuchando a la Bléfari. Locuras que hacíamos en el pre República de Cromagnon.

Entramos unas 20 personas sentadas en el piso como público, entre las que se encontraba el guitarrista de Turf y afortunado esposo de Malena Pichot, Leandro Lopatin. Enfrente nuestro Rosario cantaba a capella, María Esquiaga tocaba una guitarra acústica y un flaco tocaba el cajón peruano.

Un poco antes tomé un café con Rosario en el bar notable "El Banderín", para un fan enfermito del grupo Suárez como yo ese encuentro soñado con su estrella favorita del indie dio pie a chusmear toda la comidilla de la separación del mítico grupo y también hablar del detrás de escena de las películas "Silvia Prieto" y "1000 Boomerangs". Recuerdo que rió de asombro cuando le conté que los suarenses le decimos Suárez a Coronel Suárez entonces cuando fui por primera vez a ver su grupo no sabía si eran gente de mi pueblo o que carajo.

Un poco antes, la entrevisté a Rosario y a Gonzalo Córdoba en el Auditorio del Hotel Bauen, antes de que tocaran. Escribí un texto breve noventoso y experimental con lo que me dijeron y se publicó en la revista V de Vian. Yo estaba en una en ese entonces y Rosario me dijo luego que le había parecido muy interesante como encaré la escritura de la nota.

Mucho después yo estaba en Suárez (Coronel Suárez) dirigiendo el periódico Infosuárez y entrevisté a Bléfari por mail. Luego llevé la página de prueba de la imprenta con la nota y se la entregué en mano cuando fui a Buenos Aires y ella participó en una performance o instalación o no se que carajo en el Museo de Arte Moderno. Simplemente se movía en silencio por el espacio de la obra.

Y hay muchos recuerdos más con ella de por medio pero ya sueno medio tanguero De más está decir que Rosario Bléfari fue la artista más completa, loca y genial que conocí en mi vida.

Y encima era una hermosa mujer.

Emblema ético y estético del arte independiente contemporáneo.




domingo, agosto 23, 2026

LAS CHICAS TIENEN ROCK


Fue extraordinaria la presentación anoche de Paula Maffia y Lucy Patane en la querida, entrañable Biblioteca Sarmiento.

Sin duda que fue el evento musical del año en Suárez, superando incluso al gran show que dieron Leo García y la Kalimochas en Trend.

Embarcadas en una gira que llamaron LesbianDrama las chicas comparten la música y la militancia LGTB.

Pero la música habla mucho mejor que las palabras: dúo a dos voces, dos guitarras, una voz, guitarra y bajo.

Todas las opciones son bellas, posibles y aceptables.

Rock, pop, baladas. Hermosas voces y armonías.

Poesía militante del amor en las letras.

La gente acompañó esta propuesta organizada por las chicas de Estación Mutante.

Incluso una de ellas anoche cumplía años así que la fiesta fue completa.

sábado, agosto 22, 2026

¿QUIÉN ES GUILLERMO MARTINEZ?


 

En algún momento de los noventas compré y leí apasionadamente "Acerca de Roderer". El libro me deslumbró, me atrapó y al final me defraudó. Es que genera tanto interés en esa búsqueda epifánica de la verdad, de lo Absoluto, que al final la Revelación no aparece y Guillermo Martínez se va por la tangente. Claro, sino estaríamos hablando de un libro religioso y no de una obra de ficción. En esos días comenté esto con una chica que trabajaba en Clarín y le pregunté quién carajo era el tal Martínez. Ella me dijo que era un escritor de Bahía Blanca y que muchos lo consideraban un iluminado.

Guillermo Martinez se recibió de matemático en la UNS, luego hizo el doctorado en la UBA y más adelante ganó una beca postdoctoral y residió dos años en Oxford.

¿Entonces donde aprendió a escribir así? Es un outsider, un extraterrestre y supongo que los de Filosofía y Letras lo deben mirar con recelo. Porque además, con los años, Martinez construyó una deslumbrante carrera escribiendo novelas, libros de cuentos y ensayos. Además se cansó de ganar premios, ser traducido en todo el mundo y tres de sus obras fueron llevadas al cine.

También su maestría para con el género policial dotó, además, a su poderosa prosa de temas de la filosofía y la lógica y hacen pensar en una especie de nuevo Borges. Un Borges más completo, al que le encantan las mujeres y (presumo) también tener sexo con ellas.

Hablando de Borges: la novela "Crímenes imperceptibles" homenajea con astucia la genial idea detrás de "La muerte y la brújula" y la sitúa en Inglaterra. La novela ganó el Premio Planeta, fue traducida a 35 idiomas y trasladada al cine por Alex de la Iglesia en una producción internacional hablada en inglés y llamada "Los crímenes de Oxford".

Pero de lo que me quiero ocupar hoy es de su ultima novela, editada este año y llamada "Un crimen dialéctico".

Reaparece como en "Crímenes imperceptibles" el tema clásico del crimen perfecto pero todo matizado con una trama política que no escatima filosofía y lógica, además de misticismo y erotismo. La dialéctica perfecta, la pretensión de abarcar toda la experiencia humana. Tesis, antítesis y síntesis.

Martinez sube la apuesta y desafía los límites de sus propia escritura. No leí todas sus novelas pero esta es la que más me gustó. Como dice el Zen: la forma es el vacío y el vacío es la forma.

Masterpiece que pide a gritos su adaptación cinematográfica.