Si hay alguien en el cine actual que tiene pretensiones de genialidad, monumentalidad, ese es Christopher Nolan.
Director inglés, se hizo famoso en el mundo por ese engendro pretencioso llamado "Memento".
Yo no sé si es genial o no, tal vez lo sea, pero igual es una cuestión de piel, me molesta que aplique ese gigantismo para cualquier historia banal (incluidas las últimas tren Batman).
Nunca pude terminar de ver "El origen", perdón, ¿me perdí algo?
Si me resulta inolvidable "The prestige" que salió un año después que "El ilusionista". He aquí un ejemplo perfecto de lo que quiero decir: "El ilusionista" fue una peliculita encantadora, independiente con gran idea y un guión perfecto. Se ve que Nolan pensó que podía hacer lo mismo, pero a gran escala, con grandes estrellas y presupuesto, con su acostumbrada pomposidad y hasta con la presencia de David Bowie. El resultado es una de las películas más pretenciosas y fallidas de todos los tiempos. Un tanque que hace agua por todos lados en comparación con el modelo original.
Para mi, es un modelo la crítica que escribió Jorge Luis Borges en ocasión del estreno en Buenos Aires de "Citizen Kane". Cito el final del artículo publicado en "Sur":
"Me atrevo a sospechar, sin embargo, que Citizen Kane perdurará como "perduran" ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo valor histórico nadie niega, pero que nadie se resigna a rever. Adolece de gigantismo, de pedantería, de tedio. No es inteligente, es genial: en el sentido más nocturno y más alemán de esta palabra".
sábado, febrero 18, 2012
ODIO A CHRISTOPHER NOLAN
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